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Walpurgisnatch

Goethe erigió un monumento a la noche de Walpurgis en su obra Fausto, donde sirve de surrealista trasfondo para la actuación de sus personajes principales. Y así como sus protagonistas, Fausto y Mefistófeles, se divirtieron durante la noche de brujas, se deben haber divertido también en el siglo XIX los turistas, ya entonces atraídos por la leyenda alrededor de Brocken. Hoy, este mito sigue siendo un considerable negocio para la Sierra del Harz.

 

Cada noche del 30 de abril al 1 de mayo, decenas de miles de personas emprenden el viaje hacia la cadena montañosa y son recibidas por brujas, que junto con el demonio, no pueden faltar en esta fecha. La fiesta comienza con un baile- de brujas, por supuesto-, luego se enciende una enorme hoguera y retumban los tambores. Extinguidos los fuegos artificiales de la medianoche, se le da la bienvenida a quien traerá consigo la salud y la fecundidad, a la sucesora de todas las brujas: la Reina de Mayo... la Reina de Octubre.

 

Sal en el umbral de la puerta

 

Hoy objeto de fiesta, en el pasado motivo de terror: las brujas de la

Cerca de Brocken la noche se aprovecha para organizar una gran fiesta. Los disturbios que suelen acompañar a la madrugada previa al Día de los Trabajadores, en Berlín por ejemplo, o las llamadas “travesuras de la noche de brujas”, en el sur de Alemania, son hoy mayor motivo de preocupación que los rendezvous del diablo con sus amigas hechiceras.

 

La fiesta de Beltane

 

Los irlandeses y los escoceses celebran la fiesta de Beltane en la noche de Walpurgis. Según el antiguo calendario celta, Beltane constituye el principio del verano, así como Samhain –origen de lo que hoy se conoce como Halloween– marca el principio del invierno. Beltane recibe su nombre del dios Bel, mientras las casas y los jardines son adornados hasta el último rincón con toda clase de flores.

 

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