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Contra las enfermedades de esta estación

Contra el dolor de garganta
Própolis
Olvidado durante años, las potentes propiedades bactericidas y fungicidas de esta sustancia resinosa que liban las abejas ya eran conocidas por los egipcios. De hecho, las abejas lo utilizan para sellar las junturas de la colmena y protegerla de la contaminación de bacterias. Este sistema natural de asepsia ejerce también una buena actividad de defensa en el organismo humano. 
El própolis es esencialmente un antifángico, antivírico y antibacteriano muy efectivo como preventivo y curativo de las enfermedades de las vías respiartorias tanto superiores (anginas, faringitis, laringitis, gripe y resfriados en general) como inferiores (bronquitis). Además, no solo actua potenciando la resistencia de nuestro organismo frente a ellas, si no que también acelera su curación cuando ya han aparecido debido a su capacidad para estimular las defensas del organismo.
Uno de sus usos terapéuticos más utilizados debido a su rápido y eficaz efecto es la solución de própolis y agua en forma de gargarismos para aliviar la inflamación de las amígdalas, la laringe y la faringe (también se pueden utilizar y son igual de eficaces los comprimdos de própolis disueltos lentamente en la boca). Igualmente, la solución oleosa sirve para combatir la obstrucción y congestión nasal (sinusitis, rinitis, resfriado comán...). Además, algunas tiendas de salud lo comercializan en forma de vaporizador bucal combinado con aceites esenciales, muy eficaz como antiséptico y cicatrizante en álceras y aftas de la boca.

Equilibrante, energético y vigorizante
Polen
Sus propiedades terapéuticas son muy diversas y eficaces y, en general, todas tienden a tonificar y mejorar el funcionamiento de nuestro organismo, por eso, muchos lo consideran como un "producto milagro". 
Especialmente en invierno podemos aprovechar de él su capacidad para mejorar la respuesta defensiva (ayuda a proteger de manera natural las vías respiratorias) y su poder reconstituyente y vigorizante tanto para estados de convalecencia o decaimiento físico; como intelectual (tonifica las funciones intelectuales aumentando la capacidad de trabajo, facilidad de asimilación, desarrollo de ideas...); o psíquico (disminuye la irritabilidad, el nerviosismo y los desequilibrios psíquicos como la depresión, el estrés o la astenia). Por otro lado, sorprende que un alimento que puede causar reacciones alérgicas, pueda ser protector frente a éstas por vía interna. Las afecciones que responden mejor son el asma, la rinitis, la bronquitis espástica y las migrañas con componentes alérgicos. 
El polen puede tomarse a cualquier edad, estando especialmente indicado para niños y adolescentes en periodo de crecimiento activo, crisis de la pubertad, deportistas, convalecencia y como complemento dietético en la tercera edad. Sólo es necesario tomar tres cucharadas al día, granulado o en polvo y disuelto es un zumo o tisana, ya que nuestro organismo no es capaz de asimilar más cantidad.

Pectoral y antitusígena
Miel

Ha sido uno de los primeros alimentos del hombre y sus cualidades medicinales, conocidas desde la antigüedad, se explican hoy científicamente por la presencia de sustancias antibacterianas (inhibinas) que la convierten en un alimento de reputación para ciertas afecciones, en particular rinofaríngeas por su poder emoliente y antibiótico. Por eso, uno de sus usos más tradicionales y efectivos consiste en diluirla en agua o leche para hacer gargarismos y para ablandar la garganta en caso de irritación bucal, laríngea o faríngea, o de pequeñas ulceraciones de la boca.
Por otro lado, su suave efecto pectoral y antitusígeno hace que se encuentre habitualmente en la composición de jarabes para la tos y trastornos del aparato respiratorio, ya que la miel facilita la expectoración debido a que sus monosacáridos fluidifican las mucosidades bronquiales.
También en casos de fiebre es muy utilizado un remedio a base de miel, aceite de oliva y zumo de limón mezclado a partes iguales, para tomar varias cucharaditas al día.
Evidentemente, de este alimento esencialmente energético (aprox. 300 cal/100 g) no se puede olvidar su efecto restaurador del tono vital.
Atención: La miel provoca, como el azácar, caries dental y contiene casi las mismas calorías.
Una miel para cada caso
Las virtudes terapéuticas de la miel varían segán la procedencia de las flores del néctar con el que han sido elaboradas. Descubre las que mejor van en invierno:
. Miel de romero: calmante de la tos y tonificante general.
. Miel de zarza: para la garganta y en caso de inflamaciones.

. Miel de espliego: como suplemento en caso de trastornos bronquiales y pulmonares.
. Miel de eucalipto: para el aparato respiratorio en general. Calma la tos, es emoliente, antiespasmódica y ayuda a curar las faringitis.
. Miel de acacia: es un buen reconstituyente para niños, aunque hay que tener en cuenta sus propiedades ligeramente laxantes.
. Miel de madroño: aunque su sabor no gusta a todos, una cucharadita antes de dormir es átil contra el asma.
. Miel de lavanda: combate las enfermedades bronquiales, los resfriados, el asma, la disenteria, el reumatismo y la álcera.
. Miel de milflores: se obtiene de diferentes plantas y flores. Si se ha elaborado en alta montaña, es particularmente pura, con acción antibacteriológica, que baja la presión de la sangre y combate la tos. Si es de colina, tiene un poder antineurálgico y emoliente contra la tos.
. Miel de tomillo: aumenta la fuerza física y es átil en caso de gripe por su elevado poder bactericida.
. Miel de brezo: es desinfectante, diurética y antirreumática.

Efecto antibiótico
Comprimidos de ajo y de cebolla
Es de agradecer que el ajo y la cebolla, tan habituales en la dieta mediterránea, beneficien tanto a nuestra salud. Estos dos alimentos del género allium, recién cortados, forman compuestos del azufre de los que provienen sus ventajas para la salud, por eso lo ideal es comerlo crudos. Pero las personas que no los consumen habitualmente por que no les gusta su sabor ni olor o les sienta mal, podrán encontrar fácilmente comprimidos de ajo o de cebolla crudos en cualquier herbodietética y beneficiarse de sus propiedades medicinales.
El ajo está considerado como el más potente (y barato) antibiótico natural y, a pesar de su marcada actividad, es absolutamente atóxico y no presenta contraindicaciones especiales. Posee propiedades antifángicas, antivíricas y antibacterianas, por eso está muy indicado para tratar y aliviar las enfermedades del frio. Sobre las vías respiratorias ejerce un efecto antiséptico y expectorante,


 

debido a que su aceite esencial se elimina a través del aparato respiratorio, donde desarrolla una importante actividad antiséptica y expectorante. Sus compuestos sulfurados son los responsables de favorecer la secreción bronquial, que además ejercen un efecto antiespasmódico sobre la musculatura lisa. 
Por su parte, la acción sobre las vías respiratorias de la cebolla es también conocida por todos resultando efectiva contra las afecciones catarrales como la gripe, el resfriado, la angina y otras infecciones. Su aceite etéreo evita la congestión de los vasos y pequeños bronquiolos facilitando la expectoración, calmando la tos y la irritación de garganta. Particularmente se m

uestra especiqalmente efectiva en los casos de asma.
De entre sus máltiples usos tradicionales rescatamos este, muy popular contra la gripe: se maceran 2 cebollas ralladas en medio litro de agua. Se toma un vaso entre comidas y uno al acostarse durante 15 días. Y otro más sencillo, pero no por ello menos efectivo, que consiste en cortar una cebolla por la mitad y colocarla en la mesilla de noche para aliviar la tos nocturna.




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