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Sodalita

Comparte ciertas propiedades con el Lapislázuli. La energía de la Sodalita es calmante, útil para el contacto con la Tierra y el centrado, aclara la mente, facilita un pensamiento más profundo y juicioso, fomenta la lógica al tiempo que abre la intuición del tercer ojo, estabiliza procesos mentales y ayuda al paso del pensamiento emocional al racional, para la comprensión intelectual de situaciones emocionales y conocimiento de uno mismo, para las personas hipersensibles, es una piedra tranquilizadora.

La sodalita es un mineral de color azul oscuro con zonas y vetas de color blanco .

Es la piedra para el equilibrio mental, que nos hace poner los pies en la tierra ayudándonos a conseguir nuestros propósitos. Fortalece la voluntad y ayuda a centrarse a las personas fantasiosas.

Es una de las piedras del tercer ojo, y nos ayuda a pensar de forma lógica y racional.

Su Color : azul, gris, verde, blanco.

Propiedades curativas y espirituales

El uso de estas gemas está indicado en casos de fatiga intelectual; aumenta la empatía, y se recomienda su uso en personas autocentradas y egocéntricas.

También es aconsejable su uso en situaciones de pérdidas afectivas dolorosas.

La sodalita es la piedra que esta indicada para personas egocéntricas, y vanidosas, ayuda a la comprensión de los problemas ajenos, es útil en los conflictos con el ego y en los relacionados con el arquetipo del padre.

Recomendable en problemas de asimilación de alimentos.

Recomendada para el tratamiento de enfermedades relacionadas con los huesos.

Despierta los mecanismos de autocuración que todas las personas tenemos.

 

 

Para pérdidas afectivas o situaciones de tristeza: Elementos

Agua

Sodalita

Hojas de roble o pino

Una vela azul

Una vela blanca

La runa Laguz (puede estar dibujada en un papel)

 

 

Dentro del círculo quemamos las hojas y prendemos ambas velas. Concentrándonos en el aroma y en las llamas bebemos el agua que dejará fluir nuestros sentimientos hacia la piedra, que al venir de la madre Tierra, nos ayudará en la curación.

La runa nos ayudará a dejar partir el sufrimiento y encontrar una mejora a nuestra situación.

Cuando las velas se apaguen y hayamos quemado las hojas:

- enterramos lo que quede de las hojas como ofrenda a la Tierra;

- la runa y la piedra la llevaremos con nosotros hasta que estemos sanados de este problema;

- bebemos el agua.

 

Agradecemos a los dioses y a los elementales que nos hayan permitido ingresar en este mundo en continuo movimiento.

 



Contra el temor y el miedo

 

MATERIAL NECESARIO: 1 taza roja, tomillo y romero.

PREPARAClON: Prepara una infusión con el tomillo y el romero en partes iguales. Si el sabor no te gusta, puedes utilizar el té común y añadirle una pizca de estas hierbas. Pon la infusión en una taza roja y colócala unos minutos al sol antes de tomarla. Bébela y verás como su calor y su aroma te fortalecen por dentro.

 

 

 

No tengas miedo

 

Están los que siguen corriendo cuando le tiemblan las piernas. Los que siguen jugando cuando se les acaba el aire. Los que siguen luchando cuando todo parece perdido. Como si cada vez fuera la última. Convencidos que la vida misma es un desafío. Sufren pero no se quejan. Porque saben que el dolor pasa. El sudor se seca. El cansancio termina. Pero hay algo que nunca desaparecerá, la satisfacción de haberlo logrado.

En sus cuerpos corre la misma sangre. Lo que los hace diferentes es su espíritu. La determinación de alcanzar la cima. Una cima a la que no se llega superando a los demás. Sino superándose a uno mismo.

Pide a los elementales del círculo que te protejan y a los dioses que te den su fuerza.

 



La justicia de Hécate

Para pedir a Hécate por justicia se le ofrenda el cáliz con vino o jugo de cítricos, se quema incienso en grano, se enciende una vela blanca y se pone una piedra de azabache en el centro del círculo.

 

 

Decimos el canto de Hécate mientras meditamos en la justicia y el equilibrio. También se ofrenda harina o jengibre a los elementales.

 

Porque soy la pureza y la última,
yo soy la venerada y la despreciada
yo soy la prostituta y la etérea,
yo soy la esposa y la virgen,
yo soy la madre y la hija, 
yo soy los brazos de mi madre,
yo soy la estéril y numerosos son mis hijos,
yo soy la bien casada y la soltera,
yo soy la que da a luz y la que jamás procreó,
yo soy el consuelo de los dolores del parto,
yo soy la esposa y el esposo,
y fue mi hombre quien me creó,
yo soy la madre de mi padre,
soy la hermana de mi marido,
y él es mi hijo rechazado
Respetadme siempre,
porque yo soy la escandalosa y la magnífica

 

Amarca


En viejos romances canarios corría de boca en boca la triste historia de Amarca, la celebrada doncella indígena. Tan gallarda era su figura, tan peregrina su belleza, que llegó a ser envidiada por todas las doncellas.

Tenía su morada en las bellas alturas de Icod. Su rústico albergue parecía como un nidal colgado en las crestas de la montaña, para sustraerse a las miradas y a la ambiciones esas aves rapaces, embaucadoras, que se llevan a las muchachas guapas.

Hasta el rústico hogar de la doncella llegó un día Belicar, el último Mencey , Rey y señor de estos dominios de Icod y quedóse atónito y deslumbrado ante la extraordinaria belleza de la joven.

Desde aquel día memorable acrecentóse su fama y corrió como fausta noticia por todo el Menceyato. Una condición tenía la moza que contrastaba con lo humilde de su linaje: su natural altivo y desdeñoso. Amarca veíase continuamente asediada de amores por muchísimos hombres y otras tantas sembró el dolor y la decepción en sus amantes.

- ¿A quién amará Amarca?, preguntábanse intrigados los zagales. ¿Para quién será el corazón de aquella belleza hija del Teide?. Guarecida a las faldas del coloso siempre entre las nieves.

La sorprendente nueva no se hizo esperar mucho tiempo. Uno de los más aguerridos vasallos del Reino, Garigaiga, el pastor, había enloquecido por Amarca. Amarca esquivaba su cariño; repudiaba su pasión local, desenfrenada. Repelía al hijo del Volcán, el de la tez hirauta y morena y los brazos recios como robles.


Enloquecido por el dolor de verse desdeñado, una tarde mientras los horizontes teñíanse de sangre y el sol moribundo plateaba las aguas del Océano como una riera de luna en una noche de misterio, vióse que Garigaiga, en el borde de un alto precipicio, agitaba sus brazos como banderas en la premura.


Vióse arquear el cuerpo hacia delante, hundir la cabeza sobre el pecho y partir veloz hacia el abismo.

La noticia del trágico suceso no tardó en extenderse por todas partes. Las mujeres, culpaban su egoísmo, y a sus desdenes atribuían la muerte del pastor.

De pronto Amarca desapareció, nadie sabía cual había sido el destino de la doncella. Sólo un anciano que una mañana la había visto descender de las cumbres y caminar como una sonámbula hasta las orillas del mar, hallábase en posesión del secreto. Qué no la buscasen, más parecía decir sus labios fríos y trémulos plegados para siempre y el anciano aquél lo contó todo.

Una semana al brillar los primeros destellos del sol, vio que Amarca se arrojaba al abismo, y después de luchar con el bravo oleaje, llevábasela mar adentro una ola alegre y corretona como un niño.


Era la época del "Beñesmen", de la sazón y de la riqueza de las mieses, eran los días de placidez y de luz, y todo sumióse en sombras y lágrimas... Amarca había aparecido muerta sobre las arenas de la playa, la habían matado un remordimiento muy hondo. El Mencey Belicar mandó que se cantasen tristes endechas; que se encendiesen luminarias en los cerros, y que los más fornidos mozos, como real costumbre en los días aciagos, azotasen con sus varas las aguas del mar. Mandó también que se ungiese su cuerpo con los más olorosos perfumes, que no en vano era la flor más preciada de la comarca.


Al cabo de los años cuando algún nocturno caminante cruzaba las cumbres del Teide, un lamento extraño escalofriante, deteníale acongojado. Era una voz débil, apagada, dolorida, que se aparecía surgir del fondo del barranco. Era aquel mismo clamor de súplica, de pena, de trágica agonía que tantas veces balbucearan los labios febriles de Garigaiga, el loco: "Amarca... hermosa Amarca".

 



Para solucionar problemas de piel o mejorarla

  • Vela naranja
  • Cuenco de aluminio
  • Almendras y nueces
  • Ruda
  • Ramita de Olivo

Lo primero que debes hacer es encender una vela color naranja. Pon delante un cuenco de aluminio con almendras y nueces. Delante del cuenco coloca un poquito de ruda y una ramita de olivo. Con todos los materiales listos, relajad@ y concentrad@, dí:

“Elementales de las cuatro torres que todo lo saben, ayúdenme mejorar mi piel”

Deja que la vela se consuma del todo y espera los resultados.

 

 

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Hechizo para la fuerza y la voluntad

 

No te salves

 

No te quedes inmóvil 
al borde del camino 
no congeles el júbilo 
no quieras con desgana 
no te salves ahora 
ni nunca 
no te salves 
no te llenes de calma 
no reserves del mundo 
solo un rincón tranquilo 
no dejes caer los párpados 
pesados como juicios 
no te quedes sin labios 
no te duermas sin sueño 
no te pienses sin sangre 
no te juzgues sin tiempo 

pero si 
pese a todo 
no puedes evitarlo 
y congelas el júbilo 
y quieres con desgana 
y te salvas ahora 
y te llenas de calma 
y reservas del mundo 
solo un rincón tranquilo 
y dejas caer los párpados 
pesados como juicios 
y te secas sin labios 
y te duermes sin sueño 
y te piensas sin sangre 
y te juzgas sin tiempo 
y te quedas inmóvil 
al borde del camino 
y te salvas 
entonces 
no te quedes conmigo.

 

 

Un wiccano, al igual que los elementos, siempre está en movimiento. Si te sientes estancado o sin fuerzas o ganas te recomendamos una meditación con la piedra ojo de tigre.

 

 

Luego de esta meditación, como desees hacerla, enciende una vela naranja y deja que su calor se transmita a la piedra, que llevarás contigo hasta que consideres que la fuerza ha vuelto, luego a la piedra la pondrás como ofrenda a Aradia en el altar, y pasado un esbat, la obsequiarás a la Madre Tierra.

 

 

 



Las tormentas

 

Durante una tormenta eléctrica existe una gran cantidad de energía en el ambiente. La energía eléctrica de los relámpagos se mezcla con las fuerzas magnéticas del agua, creando una fuerza extremadamente poderosa.

Cualquier hechizo o ritual que se lleve a cargo entonces estará cargado de mucho poder

Cuando se acerque tormenta, debemos proteger la casa y a los que habitan en ella. Para ello, encenderemos una vela de color blanco (también puede servirnos una de color amarillo) y la colocaremos en el lugar más importante de la casa, bien sea un altar o el centro del hogar.

Seguidamente, caminaremos alrededor del interior de la casa, habitación por habitación, cantando las palabras mágicas abajo escritas, mientras visitamos cada armario, cada rincón, lavabo y cada puerta y cada entrada, al menos una vez:

"Ama de la lluvia suave,
amo de la tormenta,
cuídame del mal y del miedo,
protégeme del daño.

Y, mientras el fuego vuela a través del aire
y las gotas de lluvia golpean con fuerza,
cuida a los seres queridos que están conmigo
hasta que la tormenta haya pasado.

Viento, viento,
cuida a mi familia.

Llama, llama,
no me lastimes.

Lluvia, lluvia,
desaparece pronto.

Tierra, tierra,
cuida mis intereses.”

Con este ritual, la casa esta sellada y protegida hasta que la tormenta se aleje y/o se desvanezca. Recuerda hacer una ofrenda y en un pedazo de papel anotar una zona del planeta que tenga sequía, de manera de enviar la tormenta a esa zona que la necesita.




Este es uno de los pocos hechizos de la Magia de las Tormentas que aún se conservan y está extraído de uno de los libros de Scott Cunnigham.

En la Antigüedad, magos y brujas trabajaban mucho con el clima bien fuese con la niebla, la lluvia, los vientos o las tormentas.

Invocación de los silfos

Invocación de los silfos

Espíritu de luz, espíritu de sabiduría, rey increado, cuyo aliento da y recoge la forma de todos los seres:

Tú, ante quien la vida de todo lo creado es una sombra cambiante y un vapor que pasa; tú, que subes a las nubes y que vas llevado por las alas de los vientos; tú, que respiras y así pueblas los espacios sin fin; tú, que aspiras y todo lo que de ti sale a ti vuelve.

Movimiento sin fin en la estabilidad eterna, sé eternamente bendito.

Nosotros te invocamos y bendecimos en el imperio de la luz creada, de las sombras, de los reflejos, y de las imágenes, y sin cesar aspiramos a tu inmutable e imperecedera claridad.

Deja llegar hasta nosotros la luz de tu inteligencia, el calor de tu amor.

Entonces lo que es móvil será fijo, la sombra será un cuerpo, el espíritu del aire será un alma, el ensueño será una realidad.

Y nosotros no seremos ya arroyados por la tormenta, pues retendremos las bridas de los alados caballos de la aurora y dirigiremos la carrera de los vientos de la noche para volar ante tu presencia.

 

Las invocaciones de los silfos suelen hacerse para hechizos que tengan que ver con el pensamiento, el estudio, la ciencia y el arte.

 

Se acompaña la invocación con una vela amarilla y un cuarzo citrino, además de sahumerio de vainilla y un vaso de agua que beberemos al final de nuestra actividad.