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Breve historia de Hécate

Hécate Triskele

Diosa de lo obscuro de la
Luna
Diosa del silencio de la noche
Reina de los espectros
Reina de las encrucijadas
Protectora de los Brujos
Diosa de la obscuridad
Diosa de las sombras de la Luna



En contra de la creencia popular Hécate no era una Diosa griega, era desconocida por Homero y sus referencias escritas mas antiguas en grecia son en la Teogonía de Hesiódo. Su lugar de origen es incierto, pero se cree que fue en Tracia dónde se origino su culto, por la gran cantidad de seguidores que tenia en esas tierras. Su santuario mas importante estaba en Lagina, en dónde la Diosa era atendida por eunucos. En Tracia desempeño el papel de gobernadora de los Umbrales, o lugares de tránsito y de lo salvaje, también fue reconocida mas tarde como
patrona de los partos (pues los recien nacidos cruzan también un umbral) y crianza de adolescentes.
También había un recinto sagrado consagrado a ella en el Templo de Artemisa/Diana en Efesos
Fue representada como una diosa triple por primera vez en el periodo griego clásico de finales del siglo V, se muestra como una Diosa triple sosteniendo una antorcha, una llave y una serpiente, pero hay evidencias que antes de esa fecha era representada bajo una forma simple. También fue descrita en forma tardía con tres cabezas, una de perro, otra de serpiente y otra de caballo, pero la triplicidad de Hécate era mayormente descrita con con tres cuerpos,
en lugar de tres cabezas. En un relieve de mármol del siglo lV a.c. en Caranón (Tesalía) muestra a Hécate con un perro a su lado, poniendo una corona sobre la cabeza de una yegua, su ayudante y representación animal era la perra.
Hécate era una Diosa respetada por el mismo Zeus, como se puede apreciar en la Teogonía de Hesiodo:
"Hécate, a la que Zeus Crónida honró sobre todos y le procuró espléndidos regalos, la suerte de participar en la tierra y el mar estéril. Ella también obtuvo en lote la dignidad que confiere el estrellado cielo y es especialmente respetada por los dioses inmortales.
[...] En nada la maltrató el Crónida ni tampoco le quitó nada de lo que recibió en suerte entre los primeros dioses, los Titanes; sino que sus atribuciones son las mismas que tuvo desde el
principio."
Asi se establece que su potestad abarcaba los tres reinos: la tierra, el mar y el cielo, convirtiendose en protectora de pastores y marineros.
Conforme su culto se fue extendiendo a zonas de Grecia, se presento un problema, dado que el papel de Hécate ya era ejercido por otras Diosas como Artemisa/Diana y Némesis. Así las cosas se desarrollaron dos versiones, en una de ellas describían a Hécate como una sacerdotisa mortal que se suicida y a la que Artemisa convierte en diosa vengadora de las mujeres heridas. La segunda versión ponen a Hécate como una de las comadronas que atendió el nacimiento de Zeus.

Estatuas de Hécate adornaban las puertas de las ciudades y de las casas como una forma de proteccion al peligro de espíritus. Fueron hechas invocaciones a ella como gobernadora suprema de las fronteras de este mundo y el mundo de los espíritus. Así fue vista como Diosa de las encrucijadas, se creía que en las noches sin luna, ella vagaba con una jauría de perros
y espíritus nocturnos, era relacionada con la oscuridad de la Luna, puesto que era Artemisa a la
que se identificaba con la luna luminosa.
Su status como Diosa de las encrucijadas se relaciono tambien con la adivinación (capacidad de ver el pasado, presente y futuro) y propiciaba sueños proféticos a sus seguidores.
Hécate como las otras Diosas de la Brujeria, permanecio sin unirse a nadie, ni tuvo descendencia, si bien fue vista como una protectora de los niños y la fertilidad. Pero no solo brindaba protección en el parto a las mujeres, sino el buen nacimiento y crecimiento de los niños y en épocas posteriores también se decía que ayudaba a la gente que moría a dar el paso al otro mundo. 


Coventina

Es conocida como la reina de las diosas del rio en la mitología celta. Como otras deidades del río, ella representa la abundancia, la inspiración y la profecía.


También es conocida por sanadora. Ella es asociada con la renovación, el comienzo de los ciclo de la vida, el parto y los deseos.

 









Se destaca los pozos sagrados en la fortaleza romana de Carrawburg en el Muro de Adriano.


Es representada en pequeños altares, con una planta acuática en la mano derecha y, en la izquierda, una jarra desde la cual un río fluye sin parar. El culto hacia ella era hecho con monedas y otros objetos que eran ofrecidos como ofrenda con la esperanza de ganar inspiracion y energias profeticas.
Representan la matriz de la tierra, en donde los Celtas sienten su poder más fuertemente.


Sus símbolos son el jarro, la copa, el agua y las monedas.

 



Variscita

Fosfato del grupo de los vanadatos.

De colores verde, verde azulado, blanco, y gris, con venas; opaca, se presenta en gran masa, en costras arracimadas, en masas de aspecto opalino, o en pequeñas incrustaciones en una matriz.

 

 

Se encuentra sobre todo en: Alemania, Austria, Estados Unidos, Bolivia, República Checa.

Se vincula con los chakras Anahata (corazón ) ,y Manipura (bajo el esternón), aportando amor incondicional en cualquier situación.

Cristal de esperanza, coraje y estímulo para seguir adelante, evita las pérdidas innecesarias de energía a todos los niveles.

Se recomienda para el sistema circulatorio en general, aportando elasticidad a los vasos sanguíneos y beneficiando al corazón, también en problemas óseos, (artrosis, reuma, gota), y los relacionados con el sistema nervioso, también alivia el exceso de acidez, las úlceras y la distensión abdominal.

Estimula la sexualidad, y se recomienda para casos de impotencia, frigidez e infertilidad.

Su energía calma, y relaja, aportando equilibrio emocional.

Aumenta la autoconfianza, expresa el lado infantil aumentando la capacidad lúdica y relajando tensiones, por lo que contribuye a mejorar el sueño.

Ayuda a sanar los problemas del subconsciente, sobre todo en relación a enfermedades, ayudando a extraer las experiencias y los patrones repetitivos, para que puedan ser limpiados

Aporta claridad mental, mejora la memoria, aumenta la intuición y la percepción, equilibrando estas con la racionalidad.

Aporta abundancia, también se la conoce como piedra de la sensualidad

Ayuda a recordar vidas anteriores.

 

 



 

Magnesita

Dioptasa

De color blanco, amarillento a marrón. En su forma no cristalina es un mineral fácil de conseguir. Su nombre se debe a su elevado contenido en Magnesio.

Es un mineral calmante, que aporta paz y tranquilidad, ayuda en la meditación y nos vuelve más tolerantes y receptivos con los demás.

Propiedades curativas: Tiene múltiples propiedades curativas, especialmente calmantes, ayudando con todo tipo de calambres y ayudando a la relajación muscular. Alivia las migrañas y reduce la fiebre. Además se utiliza para el tratamiento de problemas con dientes y huesos. Ayuda a combatir el colesterol y favorece la asimilación de los nutrientes.

 

Propiedades de algunos aromas


Conservando la tradición a través de los siglos, el arte de manufacturar sahumerios ha permanecido tan puro como en sus comienzos. Seleccionando las más exquisitas esencias de diferentes flores, plantas y especias, y mezclándolas en proporciones adecuadas, los fabricantes de sahumerios de la India maravillan al mundo con sus fragancias.


El Incienso ha sido utilizado atrevas de miles de años por las religiones alrededor del mundo. Hoy en día todavía es parte esencial de numerosas ceremonias en Oriente. En occidente se ha vuelto muy popular para aromatizar casas, dormitorios, y demás lugares.
Por lo que se sabe, el hombre siempre ha usado incienso y candelas en sus acciones mágicas y rituales. También en la vida de cada día, quemar incienso es una cosa normal. Es lógico, pues el mero olor crea un ambiente agradable y apacible y le hace a uno bien. Aunque el incienso es un elemento aceptado en cultos, rituales y en la vida cotidiana, hay muy poca literatura sobre la función y el uso del mismo.

 




El incienso ha estado en uso por miles de años.
Se mencionó en los vedas, la más sagrada y antigua escritura religiosa del mundo, así como en las lápidas puestas en la Esfinge en Egipto antiguo alrededor de 1530 AC. Los griegos, árabes, romanos, y hebreos han utilizado incienso.
Hoy en día el incienso está en uso en todas partes.


Siempre ha tenido la notable habilidad de transformar cualquier atmósfera a un ambiente de espiritualidad, así que no es sorpresa que se haya utilizado desde el principio como un elemento importante en las ceremonias religiosas.
También era usado por los adinerados para aumentar la pobre higienización de esos tiempos.

 
Durante la Dinastía Tang de China el reloj de incienso era simplemente un palo largo de incienso con las horas marcadas a lo largo del palo.
Muchos años después los chinos desarrollaron el reloj de incienso más sofisticado y exacto, para quemar durante exactamente 24 Horas.
En los tiempos modernos de aromáticos químicos y artificiales, todavía el incienso se produce de ingredientes clásicos.


Un sahumerio encendido brinda mucho más que una fragancia exótica. A través del olfato, el sahumerio puede modificar desde estados de ánimo hasta problemas de salud. Hasta hace diez años, el uso de los sahumerios se limitaba exclusivamente a aquellas personas que concurrían a un centro de meditación o conocían a alguien que tuviera acceso a las culturas orientales. Hoy, sin embargo, nadie se sorprende si al ingresar a un centro de compras, a la casa de un amigo o a la sala de espera de un consultorio médico lo reciban con el aroma de un sahumerio de lavanda.

 

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Las razones por las que los sahumerios ganaron adeptos en todo el mundo e hicieron que su empleo sea cotidiano, residen en que además de una excelente función aromatizan, una amplia variedad y un módico costo poseen cualidades terapéuticas. Y estas facultades son incorporadas por nuestro organismo a través del olfato.

Propiedades del sahumerio que afectan las energías del ambiente.

Los sahumerios además de tener propiedades terapéuticas, también ayudan a limpiar y armonizar nuestro hogar, oficina o empresa de energías que perjudican y molestan en esos espacios.
Buscando, por supuesto, la mejor calidad al comprarlos y seleccionando la esencia adecuada para el momento, si encendemos sahumerios periódicamente, podremos mantener limpio, protegido y armonizado nuestro hogar o lugar de trabajo.
Para eso debemos saber para qué nos sirve cada uno de ellos, por ejemplo:

Para limpieza:
Sándalo, lavanda, violetas, cedro, pino, incienso o mirra.

Contra todo mal (protección):
Poner las tres juntas o seguidas una detrás de otra: incienso, mirra y benjuí.

 




Para armonizar ambientes:
Maderas de Oriente.

Para meditación:
Loto, Nag Champa, mirra, incienso.

Para crear ambientes románticos:
Rosas, jazmín, Musk, Ylang Ylang, Reina de la Noche.

Para fortalecer el espíritu:
Magnolia.

Para proteger el hogar:
Romero, laurel, jazmín.

Y por supuesto muchas fragancias más que cuando  investiguen se encontrarán con sus respectivas indicaciones de uso.

 

Lista de sahumerios y sus propiedades

 

AGUA FENG SHUI: Aclara la perspectiva emocional-Permite fluir

ALCANFOR: Salud- Limpieza de casa o negocio - Purificación,
ALMIZCLE: Atrae clientes-Limpieza y purificación,
ÁMBAR: Energía-Fuerza- Atracción en amor,

ÁNGELES: Llamador de Ángeles
ANTITABACO: Limpia el ambiente de olor a tabaco y purifica,
AZAHAR: Sensualidad-Paz y Armonía-Inspiración,
BENJUÍ: Rompe embrujo-Limpieza-Armonización-Protección
BABY: Ideal para ambientes infantiles,
BERGAMOTA: Estudio-Concentración-Armonía mental,
BOSQUE DE PINOS: Frescura de bosque- Armonía ambiental,
BOUQUET DE FLORES: Amor- Seducción-Atracción-Afrodisíaco,
BRINDAVAN: Paz Armonía- Negocios-Atrae clientes,
CANELA: Endulzamiento-Atracción de Pareja-Amor,
CEDRO: Fortaleza en momentos difíciles-Destraba,
CHAMPA: Armonía-Concentración-Meditación,
CHANDAN: Afrodisíaco-Buena Suerte en el amor-Energía,
CHERRY: Ambientación Sensual-Armonía-Suerte,
COCO: Purificación-Liberación-Estimulante,

DIVINA ENERGÍA: Purifica la mente y el espíritu,
DULCES SUEÑOS: Ambientación de dormitorios-Descanso-Paz,
DURAZNO: Buena Suerte-Dinero-Dulzura-Relax,
ENERGÍA: Potencia-Energiza-Vitalidad-Poder,
ESPIRITUAL: Meditación-Paz interior-Intuición-Armonía,
EUCALIPTUS: Gripes- Resfriaos-Malos Olores-Ambientación,
FLORES SILVESTRES: Energía-Tranquilidad-Apertura mental,
FRESIA: Indecisiones-Crea sensualidad y romanticismo,
FRUTILLA: Embrujo de Amor-Antidepresivo-Estimulante,
GANESHA: Suceso Profesional-Ganancias-Suerte,
GERANIO: Rejuvenece-Armoniza-Antidepresivo,

GUIA ESPIRITUAL: Guía tu mente

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GULAS: Atrae Fluidos positivos-Abre caminos,

HIMALAYA: Elevación espiritual-Bendiciones materiales,
INCIENSO: Corta negatividad-Limpieza-Ahuyenta espíritus-Meditación
JAZMÍN: Corta Envidia-Energía Física y Psíquica-Protección del hogar
LAKSHMI: Aumenta afectos-Atracción-Armonización,

LAUREL: Protección del hogar

LAVANDA: Purifica-Corta el cansancio físico mental-Paz,
LIMÓN: Ahuyenta negatividades-Fuerza y positividad,
LOTO: Pureza-Concentración -Armonía-Meditación,
LIRIO-LYRICS: Consolidación de parejas-Armonía ambiental,
MADERAS DE ORIENTE: Armonía y Relajación personal-Calma,
MAGNOLIA: Claridad-Resolución de problemas-Sabiduría-Fortalece el espíritu,
MANZANA VERDE: Salud-Armonía Interior-Inteligencia,
MANZANA ROJA: Amor- Atracción-Atrae trabajo y bienestar,
MEDITACIÓN: Armoniza el ambiente antes de meditar,
MENTA: Antidepresivo-Calma nervios-Expectorante,
MIEL: Atracción-Unión-Dulzura-Calma la ansiedad,
MIRRA: Ahuyenta el miedo-Elevación-Protección total-Dinero y abundancia-Meditación




MUSK: Estimulante aumenta el placer sexual,
NARANJA: Revigorizante-Anti stress, depresión y angustia,
NARDO: Otorga felicidad-Paz y Seguridad personal,
OHM: Ideal para meditaciones profundas y mantras
OPIUM: Atrae dinero, claridad mental, nuevos negocios,

PADRE PÍO: Milagros-Refugio-Conexión espiritual
PATCHULI: Afrodisíaco, Antitimidez-Antidepresivo,
RATMALA: Auxilio en depresiones, tristezas, fatiga mental,
REINA DE LA NOCHE: Atracción de amor. Desbloquea conflictos pasionales, RELAX Transformación de energías-Descanso-Calma,
ROMERO: Favorece la energía positiva y la creatividad-Protección
ROSA: Claridad mental-Sedante-Sensualidad-Creatividad,

ROSA AMARILLA: Amor-Satisfacción-Confianza
RUDA: Limpia energía negativas-Purifica-Libera-Contra la envidia y malos deseos,
SAI  DARSHAN: Conjunto de esencias hindúes de afecto armónico,
SAI  FLORA: Esencias florales hindúes para ambientar espacios,
SALVIA: Contra Irritabilidad, tensiones-Mal humor,
SÁNDALO DULCE: Dinero, Trabajo y Fortuna,
SÁNDALO HINDÚ: Nuevos negocios, trabajo y prosperidad,
SÚPER HIT: Combinación de aromas de alto impacto emocional,
TUTTI FRUTTI: Combinación frutal para aromatizar ambientes,
VAINILLA: Solución de problemas-Armonización general,
VETIVER: Equilibrio mental-Aumenta confianza y positividad,
VIOLETA: Distensión mental-Paz interior-Antidepresivo,

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YING YANG: Punto equilibrante de armonía general,
YLANG-YLANG: Antidepresivo, contra tristeza, melancolía y ansiedad

 

 

 

El abrazo frío

El Abrazo Frío

 Mary Elizabeth Braddon 

 


Él era un artista; las cosas como las que le pasaron, algunas veces le pasan a los artistas.

Él era alemán; las cosas como las que le pasaron, algunas veces le pasan a los alemanes.

Él era joven, apuesto, estudioso, estusiasta, metafísico, descuidado, incrédulo, despiadado.

Y siendo joven, apuesto, y elocuente, también fue amado.

Él era un huérfano, bajo la tutoría del hermano de su difunto padre, su tío Wilhelm, en cuya casa él había vivido desde su temprana infancia; y aquella que lo amó era su prima, Gertrude, a quien le juró que amaba, a cambio.

¿Él la amaba? Sí, cuando por primera vez se lo juró, sí. Pero pronto su pasión terminó; ¡y cómo al final se convirtió en un sentimiento miserable en el egoísta corazón del estudiante! ¡Pero que bello sueño, cuando él tenía solo diecinueve años, y había regresado de su aprendizaje con un gran pintor en Amberes, y ellos vagaban juntos en los más románticos alrededores de la ciudad, con rosado crepúsculo o con la divina luz de luna o la brillante y jovial luz matinal!

Ellos tenían un secreto, que era la ambición del padre de la chica de que ella tuviera un rico pretendiente. Era una lúgubre visión frente al amor soñado.

Así que se comprometieron; y estando uno al lado del otro, cuando la agonizante luz del sol y la pálida luz de la luna dividían los cielos, él puso el anillo de compromiso en el dedo de ella, en su blanco e inmaculado dedo, cuya delgada forma él conocía bien. Este anillo era bastante particular, tenía la forma de una gran serpiente dorada, la cola en la boca, que era el símbolo de la eternidad; había pertenecido a su madre, y él lo podría haber reconocido de entre cientos. Si se hubiera vuelto ciego al otro día, él podría distinguirlo entre cientos con solo el tacto.

Lo puso en el dedo de ella, y ambos se juraron fidelidad, el uno al otro, por siempre jamás, sin importar peligros o dificultades, en los pesares y en los cambios, en la riqueza o la miseria. Aún debían conseguir el consentimiento del padre para consumar su unión, pero ya estaban comprometidos, y solo la muerte podría separarlos.

Pero el joven estudiante, burlón de las revelaciones, y entusiasta adorador de lo místico, preguntó:

"¿Puede la muerte separarnos? Yo podría regresar a tí, Gertrude. Mi alma podría volver para estar cerca de mi amor. Y tú, tú, si tu mueres antes que yo, la fría tierra no podría separarte de mí; si me amas, tu regresarías, y nuevamente estos bellos brazos estarían alrededor de mi cuello, como lo están ahora."

Pero ella le respondió, con un extraño brillo en sus profundos ojos azules, que el que muriera lo haría en paz con Dios e iría feliz al cielo, y no podría regresar a la atribulada tierra; y solamente el suicidio, la pérdida que provoca que los afligidos ángeles cierren las puertas del Paraíso, provoca que el infausto espíritu persiga a los vivos.

Transcurrió el primer año de su compromiso, y ella se quedó sola, a causa del viaje de él a Italia, por comisión de algún hombre rico, para copiar Rafaeles, Tizianos y Guidos en una galería en Florencia. Quizás habría marchado para ganar fama; pero esto no era lo peor... ¡sino que se había ido! Por supuesto, su padre extrañó a su joven sobrino, quien había sido como un hijo para él; y pensó que la tristeza de su hija no era más que la que una prima puede sentir por la ausencia de un primo.

Durante ese tiempo, las semanas y los meses pasaron. Los amantes se escribían, primero muy seguido, luego con menos frecuencia, al final dejaron de hacerlo.

¡Cuántas excusas ella se inventó para él! ¡Cuántas veces ella fue a la lejana oficina postal, a la que él dirigía sus cartas! ¡Cuántas veces ella esperó, solo para verse decepcionada! ¡Cuántas veces ella desesperó, solo para tener una nueva esperanza!

Pero la real desesperación vino, al final, y no se fue más. El rico pretendiente apareció en escena, y el padre se decidió. Ella tenía que casarse de inmediato, y la fecha de la boda se fijó para el quince de junio.

La fecha parecía abrasarle la mente.

La fecha, escrita en fuego, danzaba permanentemente frente a sus ojos. Esa fecha, gritada por las Furias, sonaba contínuamente en sus oídos.

Pero aún no era tiempo, estábamos a mediados de mayo, estábamos a tiempo para escribirle una carta a Florencia; era tiempo de que regrese a Brunswick, para tomarla y unirse en matrimonio a ella. A pesar de su padre, a pesar del mundo entero.

Pero los días y las semanas volaron, y él no escribió. Y tampoco vino. Esto en verdad la desesperó, y ese sentimiento se adueñó de su corazón y ya no se marchó.

Llegó el catorce de junio. Por última vez ella fue a la pequeña oficina postal; por última vez hizo la vieja pregunta, y por última vez le respondieron: "No; no hay carta."

Por última vez, ya que al otro día sería la fecha fijada para la boda. Su padre no escucharía apelaciones; su rico pretendiente no escucharía sus oraciones. Ellos no querían demorarse ni un solo día, ni una hora; esa noche sería suya, esa noche, ella podría hacer lo que quisiera.

Ella tomó otro camino que el que llevaba a su casa; se dio prisa a través de algunas callejuelas de la ciudad, pasó por un solitario puente, donde ella y su amado habían estado de pie frente al crepúsculo, mirando el cielo tornarse rosado, y el sol caer sobre el horizonte del río.

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Él regresó de Florencia. Él había recibido la carta de ella. Esa carta, borroneada con lágrimas, surcada de ruegos y llena de desesperanza. Él la había recibido, pero ya no la amaba. Una joven florentina, quien había posado para él como modelo vivo, poblaba sus ilusiones. Y Gertrude había quedado casi olvidada. Si ella tenía algún pretendiente rico, bien; la iba a dejar que se casara; mejor para ella, mejor para él. Él ya no tenía deseos de encadenarse a ninguna mujer. ¿No tenía su arte? Su eterna novia, su constante mujer.

De esta manera él decidía demorar su vuelta a Brunswick, de manera que cuando arribara, el casamiento ya se hubiera celebrado, y él pudiera saludar a la novia.

¿Y los votos, las ilusiones místicas, la creencia en su regreso después de la muerte, para abrazar a su amada? Oh, extinguidos para siempre de su vida; desaparecidos para siempre, solo sueños irracionales de su juventud.

Así que el quince de junio él entró en Brunswick, por ese mismo puente en el que había estado de pie, con las estrellas cayendo sobre ella, bajo el cielo nocturno. Caminó a través del puente, un perro tosco le seguía el paso, y el humo de su corta pipa rizándose en forma de guirnaldas fantásticas en el puro aire de la mañana. Llevaba su cuaderno de bocetos bajo el brazo, y se su ojo artístico se vio atraído por algunos objetos, ante los cuales se paró a dibujarlos: unas hierbas y unos guijarros sobre la ribera del río; un despeñadero sobre la orilla opuesta; un grupo de sauces a la distancia. Cuando hubo terminado, admiró su dibujo, cerró el cuaderno, vació las cenizas de la pipa, volvió a llenarla con su bolsita de tabaco, y cantó el refrán del feliz bebedor, llamó al perro, fumó nuevamente, y siguió caminando. Súbitamente volvió a abrir el cuaderno; esta vez le atrajo un grupo de figuras, pero ¿qué eran?

No era un funeral, puesto que no estaban de luto.

No era un funeral, pero había un cadáver en un tosco ataúd, cubierto con una vieja vela, llevada por dos de los portadores.

No es un funeral, puesto que los portadores son pescadores, pescadores en su atuendo de todos los días. A unas cien yardas de donde él estaba, hicieron un alto en el camino y tomaron un respiro. Uno se quedó parado a la cabeza del ataúd, los otros se sentaron a los pies.

Y de esta manera, él dio dos o tres pasos para atrás, seleccionó su punto de vista, y comentó a esbozar un rápido contorno. Lo pudo terminar antes que volvieran a ponerse en marcha; pudo escuchar sus voces, a pesar que no podía entender sus palabras, y se preguntó de que podrían estar hablando. Caminó hacia ellos y se les unió.

"Mis amigos, ¿llevan ahí un muerto?" preguntó.

"Sí; un muerto que fue echado a tierra hace una hora."

"¿Ahogado?"

"Sí, ahogado. Una joven, muy bonita."

"Las suicidas siempre son bonitas," dijo el pintor; y entonces se quedó para un rato de pipa y meditación, mirando la sutil forma del cuerpo y los pliegues de la lona que lo cubría.

La vida era una temporada de verano para él, joven, ambicioso, listo, ya que aquello que parecía luto y congoja, no parecía tener parte en su destino.

Al final, pensó que, si esta pobre suicida era tan bonita, él tenía que hacer un boceto de ella.

Dio a los pescadores algún dinero, y ellos accedieron a remover la lona que cubría sus facciones.

No; se diría a sí mismo. Él levantó la áspera, tosca y húmeda lona de su rostro. ¿Qué rostro? El mismo que había brillado en los irracionales sueños de su juventud; el rostro que una vez fue la luz de la casa de su tío. Su prima Gertrude... ¡Su prometida!

Él vio, como en un atisbo, mientras respiraba profundo, las facciones rígidas, los brazos fríos, las manos cruzadas sobre el pecho helado; y, sobre el tercer dedo de la mano izquierda, el anillo, el mismo que había sido de su madre, esa serpiente dorada; el anillo, el mismo que si él hubiera sido ciego, podría reconocer solo al tacto entre cientos de anillos.

Pero él es un genio y un metafísico, una pena, una verdadera pena. Su primer pensamiento fue la huida, una huida hacia cualquier otro lugar, fuera de aquella maldita cuidad, cualquier lugar, lejano a aquel espantoso río, cualquier lugar libre de los recuerdos, lejos del remordimiento: cualquier lugar para olvidar.

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Solo cuando su perro se echó a sus pies, fue que se sintió exhausto, y buscó sentarse en algún banco, para descansar. ¡Cómo le daba vueltas el paisaje frente a sus obnubilados ojos, mientras en su cuaderno el boceto de los pescadores y el féretro cubierto con una lona resplandecía por sobre la penumbra!

Al final, luego de quedarse un largo rato sentado a un costado del camino, un rato jugando con el perro, otro rato fumando, otro rato repantigándose, mirando todo como cualquier estudiante feliz y haragán podría haber mirado, aunque por dentro devorándose la mente con un mismo pensamiento, el de aquella escena matinal, recuperó la compostura, y trató de pensar en sí mismo, ya no más en el suicidio de su prima. Aparte de esto, él no estaba peor de lo que había estado el día anterior. No había perdido su genio; el dinero que había ganado en Florencia aún permanecía en su bolsillo; él era su propio maestro, libre de ir adonde quisiera.

Y mientras seguía sentado en el costado del camino, tratando de separarse a sí mismo de la escena que vio a la mañana, tratando de expulsar de su mente la imagen del cadáver cubierto con la lona de vela, tratando de pensar que haría al siguiente momento, donde iría, lo más lejos posible de Brunswick y del remordimiento, la vieja diligencia vino a los tumbos. Él la recordó; iba desde Brunswick a Aix-la-Chapelle.

Él le silbó al perro, gritó al cochero que detuviera su vehículo y brincó dentro del carro.

Durante toda la tarde, y luego, toda la noche, a pesar que no pudo cerrar sus ojos, nunca dijo una palabra; pero cuando la mañana volvió a romper, y los otros pasajeros se despertaron, comenzando a hablarse unos con otros, él se plegó a la conversación. Les contó que era un artista y que iba a Colonia y a Amberes para copiar unos Rubens, y la gran pintura de Quentin Matsys, en el museo. Recordó, luego de hablar y reir bulliciosamente, y antes, mientras hablaba y reía de manera ruidosa, a un pasajero, mayor y más serio que el resto, que abrió su ventana, cerca suyo, y le dijo que pusiera su cabeza fuera. Recordó el aire fresco golpeando en su cara, el canto de los pájaros en sus oídos, y los campos que se extendían hacia el horizonte frente a sus ojos. Él recordó esto, y luego cayó en un estado inánime, en el piso de la diligencia.

Fue la fiebre que lo mantuvo en el lecho durante unas seis largas semanas, en un hotel de Aix-la-Chapelle. Él se puso bien, y, acompañado por su perro, comenzó a caminar a Colonia. Nuevamente era su antiguo ser. De nuevo el humo azulado de su corta pipa daba vueltas por el aire de la mañana, mientras él cantaba una vieja canción de la universidad que festejaba el buen beber, y de nuevo parando aquí y allá, meditando y dibujando bosquejos.

Él era feliz, y había olvidado a su prima, y así se dirigía a Colonia.

Fue en la gran catedral que se quedó parado, con el perro a su lado. Era de noche, las campanas habían terminado de anunciar la hora, y dieron las once; la luz de la luna llena iluminaba el magnífico edificio, sobre el cual el ojo del artista vagaba en busca de la belleza de la forma.

No estaba pensando en su prima ahogada, ya que la había olvidado y ahora se sentía feliz.

Súbitamente alguien, algo, por detrás suyo, le colocó dos fríos brazos alrededor de su cuello, y abrazó las manos sobre su pecho.

Y no había nadie detrás suyo, ya que en la calle bañada por la luz lunar, se proyectaban solo dos sombras, la propia y la de su perro. Rápidamente se dio la vuelta, pero no había nadie, nada que ver a lo largo y a lo ancho de la cuadra, más que él mismo y su perro; y a pesar que lo sintió, no pudo ver los frígidos brazos que se abrazaron a su cuello.

No era un abrazo fantasma, ya que él pudo sentirlo al tacto, aunque no podía ser real, ya que no podía ver nada.

Trató de quitarse de encima esa gélida caricia. Se puso sus propias manos en el cuello para desunir aquellas que lo rodeaban. Pudo sentir los largos y delicados dedos, húmedos al tacto, y sobre el tercer dedo de la mano izquierda, logró palpar el anillo que había sido de su madre, la serpiente dorada, el anillo que él había dicho que podría reconocer al tacto entre cientos de ellos. ¡Él ahora lo sabía!

Los helados brazos de su prima muerta estaban rodeándole el cuello, las manos de ella estaban firmemente agarradas entre sí sobre su pecho. Se dijo a sí mismo que si se estaría volviendo loco.

"¡Up, Leo!" se gritó. "¡Vamos, muchacho!" y el Terranova saltó a sus hombros, y cuando sus patas tocaron las manos de la muerta, el animal lanzó un terrorífico aullido, y salió disparado del lado de su amo.

El estudiante se quedó parado a la luz de la luna, con los brazos muertos alrededor de su cuello, y el perro a distancia considerable, aullando lastimosamente.

Un sereno, alarmado por el aullido del animal, llegó a la escena para ver que era lo que ocurría.

Al siguiente instante el gélido abrazo se desvaneció.

El joven marchó a la casa del sereno y luego al hotel. Antes le dio un dinero; en gratitud podría haberle dado la mitad de su pequeña fortuna.

¿Volvió a aparecer este abrazo mortal?

Intentó no volver a quedarse solo; se hizo con cientos de conocidos, y compartió los cuartos de otros estudiantes. La gente comenzó a notar su extraño comportamiento, y comenzaba a creer que estaba loco.

Pero, a pesar de estos intentos, otra vez se quedó solo; fue una noche en que la plaza quedó desierta por un momento, y él comenzó a caminar por la calle, pero la calle estaba también desierta, y por segunda vez sintió los fríos brazos sobre su cuello, y por segunda vez, cuando llamó a su animal, este saltó lejos de su amo con un lastimero aullido.

Luego de dejar Colonia, ahora viajando a pie por necesidad (ya que su dinero comenzaba a escasear), se unió a unos vendedores ambulantes, de manera que podía estar todo el día con gente, y hablar con quien quiera que se encontraba, tratando de llegar a la noche y estar en compañía de alguien.

A la noche dormía cerca del fuego de la cocina de la posada en la que paraba; pero cualquier cosa que hiciera, él se quedaba solo con frecuencia, y siendo cosa común para él, volvía a sentir el frío abrazo alrededor de su cuello.

Muchos meses pasaron desde la muerte de su prima, otoño, invierno, hasta que llegó la primavera. Su dinero casi se había agotado, su salud estaba severamente dañada, y él era la sombra de quien solía ser. Se encontraba cerca de París. Había acudido a esta ciudad durante la época del Carnaval. En París, la época del Carnaval le significaba que no se volvería a quedar solo, y no volvería a sentir esa mortal caricia, hasta que podría recobrar su alegría perdida, su estado de salud, y una vez más reiniciar su oficio y profesión, para una vez más ganar dinero y fama por su arte.

¡Cuánto que intentó salvar la distancia que lo separaba de París, mientras día a día se debilitaba más y más, y su caminar se hacía más lento cada vez!

Pero al final, luego de mucho tiempo, logró alcanzar la ciudad. Esta es París, en la que él ingresa por primera vez, París, la que había soñado tanto, París cuyo millón de voces podía exorcisar su fantasma.

París le pareció esa noche un vasto caos de luces, música y confusión. Luces que danzaban ante sus ojos y que jamás se quedaban quietas, música que sonaba en su oído y lo ensordecían, confusión que hacía que su cabeza se vea presa de un inacabable remolino.

 



Llegó a la Casa de la Opera, donde se daba el baile de máscaras. Había ahorrado un dinero para comprar un boleto de admisión, y para alquilar un disfraz de dominó para cubrir su zaparrastrosa indumentaria. Parecía que había pasado solo un momento desde que había pasado las puertas de la ciudad y ahora se encontraba en medio de un salvaje aboroto en el baile de la Casa de la Opera.

No más oscuridad, no más soledad, sino que una multitud enloquecida, gritando y bailando frenéticamente, del brazo de una chica.

La tempestuosa alegría que sentía seguramente haría que regrese su vieja despreocupación. Él pudo escuchar a la gente a su alrededor hablando de la salvaje conducta de algunos estudiantes borrachos, y fue a él a quien señalaron mientras decían esto, a él, que no se había mojado los labios desde la noche anterior; a pesar que sus labios estaban deshidratados y su garganta seca, él no podía beber. Su voz era densa y ronca, y su articulación poco clara; pero su vieja despreocupación volvió, y él se hizo poco problema.

La chica se cansó, su brazo permaneció en su hombro, mientras las otras bailarinas se fueron yendo, una por una.

Las luces de los candelabros, fueron extinguiéndose una por una.

Los decorados comenzaron a oscurecerse ante la disminución de la iluminación.

Una débil luz de las últimas lámparas, y un pálido haz de luz grisácea proveniente del nuevo día, comenzó a avanzar por entre las persianas medio abiertas.

Y por esta luz la chica se fue desvaneciendo. Él miró en su rostro. ¡Cómo iba sucumbiendo el brillo de sus ojos! De nuevo volvió a mirar en su rostro. ¡Qué pálido se había puesto su rostro! Y una vez más volvió a mirar, y ahora observaba la sombra del que fue un rostro.

De nuevo, el brillo de los ojos, el rostro, la sombra del rostro. Todo se había ido. Y él volvió a quedarse solo; solo en un salón tan vasto.

Solo, y, en un terrible silencio, escuchó los ecos de sus propios pasos en una tétrica danza que no tenía música.

Sin ninguna otra música más que el golpeteo del corazón contra su propio pecho. Los brazos helados volvían a rodearle el cuello, a arremolinarse en torno suyo, ellos no iban a soltarse, tampoco a fundirse; él ya no podía escapar de aquel álgido abrazo más de lo que podía escapar de la muerte. Miró detrás suyo, no había nada más que él mismo en un gran salón vacío; pero podía sentirlo, el frío mortecino, y aquellos largos y delgados dedos, y el anillo que había sido de su madre.

Trató de gritar, pero ya no tenía más poder en su garganta reseca. El silencio del lugar únicamente fue roto por los ecos de sus propios pasos en aquella danza de la que no podía liberarse a sí mismo. ¿Quién podía decir que no tenía pareja de baile? Los gélidos brazos que estaban prendidos a su pecho. Y él no rehuiría de tal caricia. ¡No! Una polka más y caería muerto.

Las luces se apagaron del todo, y media hora después, los gendarmes llegaron con una linterna para ver si el salón había quedado vacío; un perro los seguía, un gran perro que habían encontrado sentado frente a la entrada del teatro. Cerca de la entrada principal tropezaron con...

El cadáver de un estudiante, que había muerto de inanición, y por la rotura de los vasos sanguíneos.

 

 

 

La realización de los objetivos laborales

Lo que más dificulta de lograr nuestros objetivos laborales es no sentirnos capacitados para cumplirlos. Así que antes de emprender un esfuerzo en vano hay que potenciar a la mente con una predisposición energética, la cual podemos obtener gracias a un ritual con sahumerio.



De manera general, los sahumerios se utilizan para purificar el ambiente en pos de un buen propósito, en este caso, seguir creciendo en nuestro trabajo. Para tal finalidad, necesitamos un plato blanco nuevo, carboncillo de incienso, incienso de mirra, varias ramas de ruda y romero, cerillos de madera y una vela de color oro o amarillo, en última instancia.

Dentro del círculo, comenzamos enciendo el carboncillo apoyado sobre el plato. Una vez que se ponga de color rojo, habrá que añadirle la mirra y las ramas de ruda y romero.

Cuando el humo se desprenda cada vez más, hay que llevarlo por todo el lugar, pronunciando estas palabras:“Elementales de las cuatro torres, venid a este lugar y traedme la buena energía que necesito para progresar en mi trabajo”.



Mientras las repetimos de dos a cuatro veces más, encendemos la vela y esperamos a que el humo se consuma para luego enterrar todo junto con una ofrenda de azúcar o palo santo a la tierra. 

 

La relajación consciente


    A nivel mental, la relajación consciente tiene muchísimos beneficios:

  • No sólo nos despeja, sino que nos permite pensar con mayor claridad y de una forma más creativa, puesto que al relajarnos, se activan ambos hemisferios del cerebro.
  • Provoca una sensación de paz y tranquilidad que dura a lo largo del día.
  • Además, estos beneficios son acumulativos y evolutivos: a más relajación, más tranquilidad. Esto sucede cuando hacemos de la relajación consciente una práctica diaria. Cuando más practicamos las técnicas de relajación consciente, entraremos más fácil y rápidamente al nivel alfa, y podremos permanecer en él durante más tiempo.
    A nivel físico, los beneficios de la relajación consciente son:
  • Disminución de la presión arterial y del ritmo cardiaco.
  • Se regula la respiración, lo que aporta un mayor nivel de oxígeno al cerebro y a las células en general. Sobre todo, estimula el riego sanguíneo.
  • Disminución de la tensión muscular.
  • Se reducen los niveles de secreción de adrenalina y noradrenalina por las glándulas suprarrenales.
  • Se aumenta la vasodilatación general, lo que trae consigo una mayor oxigenación periférica.
  • Reducción en los niveles de colesterol y grasas en sangre.
  • Finalmente, aumenta el nivel de producción de leucocitos, lo que refuerza el sistema inmunológico.
    Antes de comenzar una relajación consciente
  • Es mejor practicar la relajación consciente sentado, ya que es fácil quedarse dormido, por tanto, prueba de encontrar una silla en la que puedas sentarte cómodamente y apoyar la espalda, la cual deberá permanecer siempre recta.
  • Procura que los pies toquen el suelo, y ponlos en forma paralela: pon también las palmas de las manos sobre los muslos. Esta es la postura en la cual ninguno de tus músculos se verá sobrecargado, y podrás relajarlos de forma más eficaz.

  • Utiliza ropa cómoda, holgada, que no te apreté por ninguna parte, quítate los zapatos. Si tienes el pelo largo, suéltatelo. Quítate el cinturón. Lo que queremos conseguir es liberarnos de todas las presiones y las tensiones.
  • Procura que la luz sea la adecuada: ni muy brillante como para interferir o desconcentrarnos, ni muy oscura como para quedarnos dormidos.
  • Apártate de cualquier estímulo que pueda interrumpir la relajación consciente, desconecta el móvil o descuelga el teléfono, apaga la televisión o la radio. Si lo deseas, puedes poner una música suave, con sonidos de agua o de naturaleza.
  • Finalmente, un último consejo, mentalízate, piensa que este momento de relajación consciente es un momento sólo para ti, que te lo mereces, y que te lo dedicas a ti mismo para encontrar paz, tranquilidad de espíritu, para estar siempre mejor, mejor y mejor.