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Hechizo para obtener claridad

Materiales:
Azúcar Morena (la necesaria)
Un tazón
Una Vela Café
Un pedazo de papel
Una cinta color café de 33 cm de largo
Cerillos de madera

Procedimiento:
Coloca la vela en el tazón (o bien en el caldero). Úntala con el azúcar morena (para atraer las cosas dulces hacia ti).

En el pedazo de papel, escribe tu nombre y las palabras “sabiduría” y “poder”. Pon tus manos sobre la vela sin encender y di:

“Aradia, trae hasta mí las palabras de poder,
De manera que cuando sea que yo pronuncie
Cualquier palabra, los pensamientos detrás
De ésta contengan amabilidad y claridad.
Bendíceme con la sabiduría interior.”

Enciende la vela. Toma una respiración profunda y visualízate a ti mismo siendo feliz y sabio. Asegúrate de capturar esa emoción de sentirte bien. Visualízate hablando con gracia y claridad. Haz 7 nudos en la cinta, diciendo:

“Con el primer nudo empieza este hechizo.
Con el segundo nudo, mis deseos se vuelven realidad.
Con el tercero, la sabiduría entra en mí.
Con el cuarto nudo ya no temo más.
Con el quinto este hechizo está vivo.
Con el sexto mis palabras son rápidas.
Con el séptimo se me es dado el Poder.
Que no le haga daño a nadie.
¡Así debe ser!”

Piensa en los bordes de la habitación y empieza a caminar en círculos en dirección de las manecillas del reloj (tu estarás caminando en espiral hacia tu derecha) hasta que alcances el centro del salón.

Sostén la cinta sobre tu cabeza y proclama en voz alta tu poder y sabiduría. Pídele bendiciones a Aradia.

Enciende la vela en un lugar seguro. Entierra el azúcar morena y el resto de la vela –si queda- en tu patio. Mantén la citan contigo. En cualquier momento que te sientas nervioso, sostenla y repite en tu mente “mis palabras cargan gran sabiduría y poder”.

Para Mejorar este Hechizo

Llévalo a cabo un domingo para tener éxito, en miércoles para la comunicación o en martes si alguien te está atacando.

Realízalo en la hora del Sol.

Adiciónale diamantina plateada o dorada al azúcar morena para ayudar en la dirección de las energías luminosas hacia ti.

Llévalo a cabo de preferencia en fase de Luna Creciente, ten cuarzo blanco cerca mientras lo haces, recuerda cerrar y abrir el círculo mágico correctamente.

Centro cultural LA PUERTA: Talleres

El ritual sagrado, cuento

El ritual sagrado, cuento

EL RITUAL SAGRADO

Jorge Gago Chao

 

Cuenta una antiquísima leyenda celta que los druidas realizaban un ritual mágico en el bosque sagrado e invocaban a los espíritus de la naturaleza al nacer un nuevo integrante de una tribu. Plantaban la semilla germinada de un roble en un lugar concienzudamente meditado. Colocaban a la parturienta vestida de blanco sobre el agujero que serviría de hogar a la semilla. Al parir, los líquidos del parto regaban la tierra mientras el jefe druida cortaba el cordón umbilical. El resto del poblado les rodeaba. Formados en círculo entonaban cánticos en honor a la madre naturaleza. El bebé era zarandeado de druida en druida para eliminar las fuerzas oscuras que pudieran acosarle. Mientras el jefe de la tribu introducía los restos de placenta en el agujero para abonar su interior. Al finalizar el ritual; los cánticos elevaban su tono a un nivel atronador, a la vez que el druida supremo introducía el bulbo germinado en el fondo del pequeño foso. El resto de druidas echaban tierra hasta cubrirlo en su totalidad. A partir de ese momento el espíritu del bebé y el del roble quedaban unidos para siempre. En base al crecimiento del árbol, los druidas podían predecir el futuro del nacido durante el ritual sagrado.

            Cuenta ésta historia que en una localidad gallega existe uno de los robles más antiguos de Europa. El llamado roble de San Antonio; donde una niña ciega pasa sus horas pegada a su enorme tronco, entonando canciones que nadie conoce y recitando historias que le han sido trasmitidas a su vez por su abuela María. El árbol es inmenso, espeso en ramas y atacado por temporadas por el muérdago invasor. Su tronco abarca tal superficie que se necesitarían unas siete personas para abrazarlo. En la parte superior del mismo existe un gran orificio, originado por un rayo mucho tiempo atrás. Parece mentira; cómo un árbol con esa herida pueda sobrevivir con tanto esplendor a lo largo de los años.

La niña; menuda y frágil, mata su tiempo disfrutando de la naturaleza. Vive con su abuela en una antigua casa de piedra. Reciben dos veces por semana los cuidados de una asistenta social que realiza funciones de empleada de hogar y auxiliar de enfermería, siendo subvencionada por la diputación coruñesa. En ocasiones; su finca se llena de turistas, ansiosos de fotografiarse con el portentoso hijo de la naturaleza. Al observar a una niña invidente; sentada al estilo yoga y con la espalda apoyada en el gran tronco del árbol, se sorprendían. Ella acostumbrada, solía decirles con mucho descaro:

            “¡Hola a todos! Me llamo Clara; soy ciega, tengo catorce años. Este gran árbol que observan, es el roble de San Antonio. Según se ha ido transmitiendo de boca en boca a través de los siglos, parece ser que es el último de los árboles del antiguo bosque sagrado que existió por estos lares. Por lo tanto puedo decir, que es un roble sagrado. Tiene más de setecientos años, aunque unos científicos estudiosos de la naturaleza digan que no tiene más de doscientos. Mi abuela no se equivoca. Le relataron ésta historia de pequeña igual que ha hecho ella conmigo.  Este roble ha sido testigo de cruentas luchas entre los ejércitos de los caballeros feudales y los campesinos de las revueltas Irmandiñas en la edad media. En el siglo diecinueve un rayo casi lo destruye. Los vecinos del la aldea con muy buen hacer formaron una cadena y a base de cubos de agua lograron apagar el incendio que se había originado. A pesar de todo, logró sobrevivir.

Son muchas las historias que puedo relatarles al módico precio de dos euros por persona. Una vez que comienzo mi relato no acepto interrupciones de ningún tipo. ”

            Sorprendidos y algo contrariados, los visitantes se miraban unos a otros como preguntándose qué hacer. Al cabo de unos instantes depositaban el dinero de rigor en una taza de porcelana que la niña sujetaba en las manos. Si alguno de los presentes se escaqueaba de la propina, Clara se lo hacía saber, comenzando su relato cuando todos y cada uno cumplía con el pago:

            “Gracias por su aportación. Si no fuera por todos ustedes mi abuela y yo nos moriríamos de hambre. Gracias al roble de San Antonio yo nací con un pan debajo del brazo. Se le llama de ésta manera desde hace cientos de años, en honor a Fray Antonio de Guevara, obispo de Mondoñedo durante buena parte del siglo dieciséis. El obispo, antiguo inquisidor, ordenó talar todos los robles del bosque, menos éste, por considerar que en ellos se realizaban reuniones paganas invocando al innombrable. De sus ramas, colgaban unas enormes jaulas que exhibían humanos malhechores. Los viajeros, contemplaban horrorizados los gritos de los condenados y a duras penas continuaban su camino, prevenidos de que eran unos endemoniados. Fray Antonio de Guevara, arrepentido de sus pecados, ordenó su incineración antes de morir. Se esparcieron sus cenizas alrededor de la base del tronco del árbol. Nadie entendió nunca por qué tanto aprecio a ese roble por su parte. Desde entonces pasó a ser el roble de San Antonio y lugar de culto para creyentes convencidos de que el inquisidor fue un santo.

A principios del siglo veinte nadie se acordaba del roble, creciendo éste a sus anchas libre de las garras del ser humano. Curiosamente, continuaba siendo el único árbol en lo alto de la montaña. Una vez fue lugar de paredón en la guerra civil española, donde las tropas nacionalistas de la época fusilaron a mi tatarabuelo y otros colaboradores del bando rojo. Si se fijan bien, en el tronco pueden observar pequeñas muescas, producidas por los disparos. Varias balas se alojan en su interior desde entonces.”

            Muchos de los presentes estaban sentados en el campo. Escuchaban con interés sin mediar palabra. Clara; incansable, no cejaba en el empeño de transmitirles todos sus conocimientos, adquiridos mediante las clases particulares impartidas por el párroco del pueblo. Lo que más le impactaba eran las historias de su abuela y la lectura de los libros que le leía la asistenta social.

La abuela de Clara; sentada en una mecedora y calentándose a la vera de una “Lareira”, calcetaba sin parar ropa de lana, para así venderla a los improvisados invitados que asolaban el lugar. Miraba de vez en cuando por la ventana y veía a la niña sentada con unas cuantas personas a su alrededor. Se sentía orgullosa. No se arrepentía para nada de haberse hecho cargo de ella, sobretodo, desde que sus padres emigraron a Argentina. El padre de Clara, periodista argentino, se había casado con su hija. Dos años después se la llevó para su país, dejándole a una niña ciega de dos años. La niña, a pesar de ser ciega, ayuda a su abuela en todo lo que puede.

Incombustible durante horas, si la dejasen, Clara se pasaría el día repitiendo las mismas historias sobre el árbol. Y en ello estaba antes de despedirse de los turistas:

“Tengan ustedes por seguro que si desean tocar la historia con sus propias manos tan solo tienen que acariciar el tronco del roble de San Antonio. Al hacerlo, curarán los males del espíritu. Sólo puede tocarse durante el día, por la noche sería peligroso. Es un árbol mágico. Les aseguro que en las noches de luna llena pueden oírse cánticos hermosos, pueden verse pequeñas lucecitas de colores revolotear a su alrededor. Soy ciega pero las veo. Ahora se acerca el frío y la oscuridad, por lo tanto les aconsejo que vuelvan a sus casas, el ocaso ya está aquí.”

Al momento de terminar sus palabras, la niña se puso en pié. Silenciosa, decidida, erguida y sin vacilación, caminando de manera apresurada se dirigió a casa de su abuela.

Sentados en el campo parecían petrificados mirando fijamente al gran roble. Las palabras de Clara habían calado hondo en estos personajes. Ensimismados en pensamientos, los tres muchachos apenas se enteraban de que iba oscureciendo poco a poco. Era la cuarta vez que escuchaban los relatos de la tierna niña ciega. Conscientes de que sus padres los castigarían duramente si se enterasen dónde habían estado, se pusieron en pié. Mirándose unos a otros dirigieron sus pasos hacia el tronco. Lo tocaron; cada uno en una parte, apoyaron ambas manos y acercaron sus cabezas cómo si quisiesen escuchar en su interior. De repente; uno de ellos intentó decir algo, vocalizaba sin sonido, nervioso. Intentó apartarse, sin éxito. A los demás les ocurrió lo mismo, eran incapaces de despegar sus manos del tronco del roble sagrado. Sin esperarlo; una gran fuerza invisible los despegó bruscamente, cayendo de espaldas en el campo. Se levantaron agitados; intentando decir algo, pero ningún sonido salía por sus bocas. Nunca tan rápido habían corrido en su vida. Clara y María observaban por la ventana a los chicos correr. Sentadas una frente a otra y tapadas con una manta, se miraban de vez en cuando con signos de complicidad. Los jóvenes; al llegar a sus casas, no pudieron explicar lo ocurrido y sus voces no llegaron jamás a recuperarlas. Sus familias se hartaron de médicos y de explicaciones banales. Visitaron la casa de María para preguntarle, pero ella no les quiso ni atender. Abandonaron el pueblo las tres familias, convencidas de que sus hijos habían sufrido algún tipo de encantamiento, según cuenta la gente del lugar.

Clara y su abuela; ajenas a comentarios, se aislaban del mundo en su pequeña montaña, antiguo bosque sagrado de una tribu celta de Gallaecia. Todos los días a medianoche, María le relataba a la niña como las sílfides salían del agujero del tronco del roble de San Antonio. Las conocía por su nombre y en cuanto divisaba alguna conocida se lo hacía saber. Los elfos escalaban torpemente el precipicio que les unía con el suelo. Las hadas; más luminosas que las demás, realizaban círculos acrobáticos deteniéndose en el aire. Para luego apoyarse en una rama, acostarse en una hoja y dormir plácidamente. Dos enanos con vestimentas rojas y gorro con cascabel saltaron al césped. Una bruja sentada en una silla de playa, apoyaba su espalda al tronco del roble, mientras orinaba sobre el terreno. De las ramas del roble de San Antonio cuelgan miles de lucecitas por las noches. La gente menuda que grita, llora y ríe. Se escucha una deliciosa música, unos cánticos de extrema belleza entonados por las hadas.

Cada noche antes de acostarse, Clara abre su ventana y habla a los seres mágicos. Les recita poemas recién inventados. Les promete que no se acercará a ellos, tal y como manda la tradición. Deberá hacerlo la noche de solsticio de verano. La misma noche de su nacimiento. La misma noche del ritual en el cual fue plantado el árbol sagrado. La misma noche en la cual hace más de setecientos años, nacía en las manos de un druida, una antepasado. Tanto ella, como su abuela María, estaban deseando que llegase esa noche. Por qué en ella era el único momento del año en cual podía ver todo el colorido mundo de su alrededor. Milagrosamente; los habitantes del roble con su magia, devuelven la vista a Clara por una noche, a cambio de que ella y su abuela guarden su secreto para siempre.

Ejercicio de meditación

Si buscamos los orígenes de la meditación, tenemos que remontarnos unos 5.000 años. El término meditación viene del latínmeditatio y describe la práctica de un estado de atención concentrada. Pese a que en principio existe una fuerte asociación entre la meditación y las culturas orientales, lo cierto es que existen representaciones en el arte occidental que muestran que la meditación no es ajena al mundo occidental. Podemos encontrar diferentes formas de meditación en muchas religiones y en diferentes épocas históricas.

 

La meditación puede tener diversos objetivos, religiosos o de salud, que no tienen porque ser excluyentes. Pese a que en la cultura occidental se tiende a realizar una diferenciación entre meditación asociada a la salud y contemplación asociada a la religión, esta diferenciación pierde un poco el sentido en las culturas orientales.

 

La meditación aporta beneficios a nivel físico, espiritual y mental, ayuda a mejorar la inteligencia emocional y a reducir el stress. Así, algunos beneficios de la meditación regular son dominar la mente, distanciarse de los problemas y tensiones, cultivar las capacidades psíquicas y ahondar en aquellos aspectos filosóficos o religiosos que se desee.

 

La meditación es escuchar al Yo Interior, abrir la puerta al crecimiento y el progreso espiritual.

 

A continuación voy a presentar una sencilla meditación que puede servir para comenzar. La meditación será más fácil a medida que se practique. Sin embargo, al principio, desde mi experiencia, creo que es conveniente empezar con unos ejercicios sencillos.

 

La postura es importante para dejar fluir la energía durante la meditación. La postura ha de ser confortable y firme, no en necesario adoptar una postura concreta ni complicada, basta con una silla donde sentarse, pero la columna ha de estar recta y ambos pies han de mantenerse plantados en el suelo. Los brazos han de estar apoyados, si es en una silla puedes apoyarlos en los reposa-brazos, sino puedes apoyar las manos en las rodillas. El sitio que elijas ha de ser lo más silencioso posible y has de elegir un momento donde no vayas a ser interrumpido ni tengas que estar pendiente de la hora.

 

Inhala y exhala aire profundamente, manteniéndolo unos segundos cada vez, cuatro veces. Durante esta sencilla meditación centra la atención en el tercer ojo o sexto chakra. Vete relajando cada parte de tu cuerpo, centrado la atención en cada parte de forma individual. Al terminar, fija tu vista hacia arriba y al exterior, “por encima de todo”. Así te alineas con tu conciencia superior y con el mundo más allá de lo físico. Abandona mentalmente el mundo inmediato y materialista para abandonarte a tu Yo Superior. Déjate llevar por lo que veas en tu mente, siempre avanzando hacia arriba, hacia adentro, hacia el infinito. Una vez terminado el ejercicio, comienza a tomar consciencia otra vez, pasando por cada parte de tu cuerpo y reactivando cada parte, de forma inversa al comienzo de la meditación.

 

Este sencillo ejercicio te facilitará poder realizar ejercicios en un futuro más complicados y de mayor duración. Es mejor empezar poquito a poco que de un atracón y sentirse frustrado por no poder mantener la atención.

El comportamiento de las velas

EL MENSAJE DE LAS VELAS
La manera en que se comportan las velas al quemar nos ofrece ciertas pistas a la hora de conocer de qué forma están siendo atendidas nuestras peticiones.
  
Cuando la vela quema con luz azulada:Indica la presencia de elementales y otros seres espirituales. Es una buena señal.

 

  
Cuando la llama vacila:Indica que su petición tendrá algunos cambios. Si la oscilación es en zig-zag, no se conseguirá el objetivo debido a personas que se inmiscuirán en el proceso. Si el movimiento es insistente de derecha a izquierda, la situación no prosperará. Si el movimiento es de izquierda a derecha, habrá buenas noticias relacionadas con el objetivo. 

 

  
Cuando la llama suelta chispas al aire:Podrá tener algún tipo de desilusión antes de que su petición sea realizada. Situaciones que se posponen por errores de cálculo y que pueden afectar a terceras personas.

 

  
Cuando la llama sube y baja:Súbita elevación seguida de súbito descenso, indica problemas familiares y altibajos en las relaciones. En cambio si la elevación de la llama se manteine durante un rato, indica éxito y reconocimiento en los trabajos realizados.

 

  
Cuando se producen chasquidos sin la aparición de chispas::Indica problemas y dificultades. Previene contra accidentes.

 

  
Cuando la mecha se divide en dos:Indica un descubrimiento importante para lograr el objetivo. Hay dos posibles caminos, incluso el inicio de una nueva etapa en la vida. Puede indicar embarazo. 

 

  
Cuando la punta de la mecha es brillante:Tendrá suerte en su petición.

 

  
Cuando la vela llora mucho:Si las gotas de cera caen rápidamente hacia la base, indica buenas noticias que llegarán pronto. Si por el contrario caen lentamente, el problema tendrá más difícil solución. Si las gotas de cera se solidifican antes de llegar a la base, la solución del problema es difícil, habrá mala suerte y retrasos. Si varias gotas se unen durante la caida, indica rápidas soluciones generalmente gracias a la ayuda de terceras personas, de los elementales o de la propia Aradia.

 

  
Cuando sobra mecha:No es necesaria más luz para esta petición, la vela ha cumplido con su trabajo.

 

  
Cuando la vela se apaga a medias:Indicio de graves problemas, indica que la petición no podrá resolverse por el momento. En estos casos no hay que desesperar, sino comenzar un tiempo de meditación de tipo enraizamiento y volver a pedir.

 

 

Las Hadas, poema de J. Isaacs

 


Soñé vagar por bosques de palmeras
cuyos blondos plumajes, al hundir
su disco el Sol en las lejanas sierras,
cruzaban resplandores de rubí.

Del terso lago se tiñó de rosa
la superficie límpida y azul,
y a sus orillas garzas y palomas
posábanse en los sauces y bambús.

Muda la tarde ante la noche muda
las gasas de su manto recogió;
del indo mar dormido en las espumas
la luna hallóla y a sus pies el sol.

Ven conmigo a vagar bajo las selvas
donde las Hadas templan mi laúd;
ellas me han dicho que conmigo sueñas,
que me harán inmortal si me amas tú.

 

El ágata rosa

Alivia la gastritis y estimula el proceso digestivo puesta sobre el abdomen, o tomada en elixir. 

Contribuye al proceso de curación de ojos, estómago, útero y piel, limpia el páncreas y el sistema linfático además de fortalecer los vasos sanguíneos y proteger de la epilepsia.

Fomenta la fuerza y el amor en los nuevos comienzos y en los traumas emocionales, ayuda a superar la negatividad, la tensión y la ira interna. Disuelve la amargura del corazón y crea seguridad en uno mismo.

Promueve el amor entre padres e hijos.

Este cristal fomenta el autoanálisis, la autoconfianza y la autoaceptación. Alerta sobre las circunstancias ocultas que interfieren en el bienestar personal y aleja el miedo.

Facilita la función mental (habilidades analíticas, percepción y concentración), además de contribuir a encontrar soluciones prácticas y estimular recuerdos.

Facilita la función mental (habilidades analíticas, percepción y concentración), además de contribuir a encontrar soluciones prácticas y estimular recuerdos.

Para que tenga todo su efecto, es recomendable ponerla sobre el corazón.

 

 

Muchos wiccanos de la tradición de Gardner y la Faery la dedican tanto a Aradia como a los elementales.

 



Tres hechizos rúnicos

PARA OBTENER VALENTIA:

Llevar una bolsa de amuletos consagrada y cargada, fabricada con seda amarilla o dorada y rellenada (cuando la luna esté en el signo de Leo) con hierba mullein (género Verbascum de la familia de las higueras), una gema amatista y la piedra sagrada de runa TYR.

 

PARA CONSEGUIR LA PAZ Y LA ARMONIA:

Llevar una bolsa de amuletos consagrada y cargada, fabricada con seda azul claro y colmada con lavanta seca, una gema aguamarina, un amuleto con forma de símbolo de paz hecho de plata u oro y la piedra sagrada de runa MANU.

 

PARA ATRAER A SU VIDA EL DINERO Y EL EXITO:

Llevar consigo una bolsa de amuletos de seda verde y llenada con hierba comfrey (género Symphytum), una raíz de arbusto de la familia de los laureles (géneros Myrica y Pimenta racemosa), una gema de ojo de tigre, una moneda con la fecha de su año de nacimiento y la piedra de runa FEOH.