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Salud, meditación y armonía

Rito de invierno de meditación y asentamiento

Rito de invierno de meditación y asentamiento
Se enciende una vela blanca, en una posición cómoda, nos imaginamos la energía fluyendo a la tierra en un líquido opaco, y que vuelve desde la tierra a nosotros en forma de luz. Tratamos de relajar nuestra respiración. Abrimos los ojos y permanecemos unos momentos en silencio frente a la llama de la vela, sintiéndonos renovados por su calor. Agradecemos este calor a Cernunnos, en su forma renaciente que permanece desde Yule hasta estos días.
 

Todo comienza con una llama...

Todo comienza encendiendo un cerillo. Una cosa simple, realmente. Cuando el cerillo toca la mecha de la vela, ofrezco mis rezos silenciosos con las manos unidas frente al altar. La tranquilidad parece ser el foco de esos días. Atender la llama ha sido un proceso de calma y centrado, un ritual del no-ritual, una meditación en silencio y la oscilante calidez de la llama.

 

 

Yoga en el Centro La Puerta

LA PUERTA

Centro de Salud, Arte y Pensamiento.

 YOGA

 CLASE ABIERTA Y GRATUITA

 MIÉRCOLES 7 de Julio, 9 a 10.15hs.

 _________________________________________ 

Días y horarios:

 

-Miércoles de 9 a 10.15hs.

-Viernes de 9 a 10.15hs. (para personas con movilidad reducida y mayores de 60 años)

-Viernes de 10.30 a 11.45hs. (nivel intermedio y avanzado)

 

Costo:

 

- 1 clase semanal, $80 mensuales

- 2 clases semanales, $130 mensuales.

 

Profesores: Marina Tampini, Georgina San Cristobal, Alejandra Ruiz 

 

 

 


 

LA PUERTA Centro de Salud, Arte y Pensamiento.

Sánchez de Bustamante 549 / 4864-7949 /contacto@centrolapuerta.com.ar

www.lapuertacentro.blogspot.com

Reiki Karuna

El vocablo Karuna proviene del sánscrito y significa "acción compasiva", es decir, cualquier acción emprendida para disminuir el sufrimiento. Es el deseo de ver libres de sufrimiento a todos los seres.

Karuna sensibiliza a la percepción de la Unidad. Nos hace comprender que todos formamos parte de un Todo, que todos y todo está interconectado. Karuna o "compasión" nada tiene que ver con sentir "lástima o pena". Ser compasivo significa reconocer el sufrimiento de otra persona o cualquier ser y actuar para liberarlo.

De hecho, el Budismo afirma que para ser eficaz Karuna debe acompañarse de sabiduría, es decir, de los conocimientos adecuados y las herramientas apropiadas para poder actuar en una determinada situación con una única finalidad: aliviar o liberar el sufrimiento, actuar de forma compasiva.

Karuna significa en nuestro idioma "actuar con compasión". Analizando el vocablo "compasión" nos encontramos con una palabra compuesta por un prefijo "com-" y un sustantivo "pasión".

El prefijo "com" significa unión, colaboración y "pasión", entre otras acepciones, tiene el significado de expresar sin restricciones, sin límites. Cuando hablamos de una persona que siente pasión por algo, estamos diciendo que se entrega con fuerza e intensidad.

Origen e historia del Reiki Karuna

La historia de Reiki Karuna es la historia de Reiki y el origen de Reiki es Sensei Mikao Usui. A partir de 1991 comienza el camino de este nuevo sistema: Reiki Karuna.

Los primeros símbolos del Reiki Karuna fueron canalizados por la maestra de Reiki Kathleen Milner y por Marcy Miller en el año 1991. Luego siguieron otros maestros: Kellie Ray Marine, Pat Courtney, Catherine Mills Bellamont y Maria Abraham.

Kathleen Milner denominó al nuevo sistema Sai Baba Reiki, pues afirmaba que la canalización de símbolos e iniciación provenía de la conexión con Sai Baba. Como surgieron conflictos legales por la utilización del nombre de Sai Baba y con Kathleen, el nuevo sistema evolucionó hacia Tera Mai Reiki, incorporando más símbolos y coincidiendo 8 con Karuna Reiki.

Kathleen había transmitido Sai Baba Reiki a Glenn Derrick, entre otros, y Glenn enseñó a William Lee Rand. Cuando surgieron las dificultades legales, William lo desarrolló y lo llamó Karuna Reiki. Karuna incluye símbolos o partes de símbolos de Reiki Seichim, como por ejemplo el símbolo del infinito que forma parte de Zonar y de Halu.

En qué se diferencia Reiki Karuna de los otros sistemas

Karuna es la conexión con una frecuencia de energía más elevada, una energía potente y profunda. Supone una conexión más fuerte con la Energía Universal y, a su vez, esta conexión crea un vínculo más estrecho, más cercano con nuestro ser superior.

 




Cuando se dice que Karuna abre al amor incondicional, al amor divino, al amor por todos los seres o cuando se define Karuna como una energía amorosa, no hay que confundir ninguno de estos términos con suave o débil. Más bien es todo lo contrario: la energía compasiva es una frecuencia vibracional alta y por lo tanto muy potente.

El terapeuta de Karuna Reiki posee la capacidad para conectar con el canal energético de la compasión universal. Trabajar con Reiki Karuna supone tener la "sabiduría", como dice el Budismo, para expandir energía amorosa de una alta vibración a toda la creación.

 



Ejercicio de meditación

Si buscamos los orígenes de la meditación, tenemos que remontarnos unos 5.000 años. El término meditación viene del latínmeditatio y describe la práctica de un estado de atención concentrada. Pese a que en principio existe una fuerte asociación entre la meditación y las culturas orientales, lo cierto es que existen representaciones en el arte occidental que muestran que la meditación no es ajena al mundo occidental. Podemos encontrar diferentes formas de meditación en muchas religiones y en diferentes épocas históricas.

 

La meditación puede tener diversos objetivos, religiosos o de salud, que no tienen porque ser excluyentes. Pese a que en la cultura occidental se tiende a realizar una diferenciación entre meditación asociada a la salud y contemplación asociada a la religión, esta diferenciación pierde un poco el sentido en las culturas orientales.

 

La meditación aporta beneficios a nivel físico, espiritual y mental, ayuda a mejorar la inteligencia emocional y a reducir el stress. Así, algunos beneficios de la meditación regular son dominar la mente, distanciarse de los problemas y tensiones, cultivar las capacidades psíquicas y ahondar en aquellos aspectos filosóficos o religiosos que se desee.

 

La meditación es escuchar al Yo Interior, abrir la puerta al crecimiento y el progreso espiritual.

 

A continuación voy a presentar una sencilla meditación que puede servir para comenzar. La meditación será más fácil a medida que se practique. Sin embargo, al principio, desde mi experiencia, creo que es conveniente empezar con unos ejercicios sencillos.

 

La postura es importante para dejar fluir la energía durante la meditación. La postura ha de ser confortable y firme, no en necesario adoptar una postura concreta ni complicada, basta con una silla donde sentarse, pero la columna ha de estar recta y ambos pies han de mantenerse plantados en el suelo. Los brazos han de estar apoyados, si es en una silla puedes apoyarlos en los reposa-brazos, sino puedes apoyar las manos en las rodillas. El sitio que elijas ha de ser lo más silencioso posible y has de elegir un momento donde no vayas a ser interrumpido ni tengas que estar pendiente de la hora.

 

Inhala y exhala aire profundamente, manteniéndolo unos segundos cada vez, cuatro veces. Durante esta sencilla meditación centra la atención en el tercer ojo o sexto chakra. Vete relajando cada parte de tu cuerpo, centrado la atención en cada parte de forma individual. Al terminar, fija tu vista hacia arriba y al exterior, “por encima de todo”. Así te alineas con tu conciencia superior y con el mundo más allá de lo físico. Abandona mentalmente el mundo inmediato y materialista para abandonarte a tu Yo Superior. Déjate llevar por lo que veas en tu mente, siempre avanzando hacia arriba, hacia adentro, hacia el infinito. Una vez terminado el ejercicio, comienza a tomar consciencia otra vez, pasando por cada parte de tu cuerpo y reactivando cada parte, de forma inversa al comienzo de la meditación.

 

Este sencillo ejercicio te facilitará poder realizar ejercicios en un futuro más complicados y de mayor duración. Es mejor empezar poquito a poco que de un atracón y sentirse frustrado por no poder mantener la atención.

La bendición de las hadas

Te deseo la fortuna de los amores,
el sol iluminando tus caminos.
Te deseo una mirada curiosa,
una nariz con memoria,
una boca que sonría
unas piernas que no envejezcan, 
un llanto que te devuelva la entereza. 
Te deseo el sentido del tiempo 
que tienen las estrellas, 
el temple de las hormigas, la duda. 
Te deseo la fe en los augurios, 
en la voz de los muertos, 
en la paz de los hombres 
que olvidan su destino, 
en la fuerza de tus recuerdos 
y en el futuro como la promesa 
donde cabe todo lo que aún no te sucede.

 

 



La bendición del dragón

 

Que las lluvias que te mojen sean suaves y cálidas.
Que el viento llegue lleno del perfume de las flores.
Que los ríos te sean propicios y corran para el lado que quieras navegar.
Que las nubes cubran el sol cuando estés solo en el desierto.
Que los desiertos se llenen de árboles cuando lo quieras atravesar. O que encuentres esas plantas mágicas que guardan en su raíz el agua que hace falta.
Que el frío y la nieve lleguen cuando estés en una cueva tibia.
Que nunca te falte el fuego.
Que nunca te falte el agua.
Que nunca te falte el amor.

Tal vez el fuego se pueda prender.
Tal vez el agua pueda caer del cielo.
Si te falta el amor, no hay agua ni fuego que alcancen para seguir viviendo.

 

 

 



Curación de estados gripales con la vela de Hermes

Elementos:


Un vaso o plato hondo.

Una vela azul y fósforos.

Hojas de eucalipto.

Aceite de menta o bien hojas de menta hervidas en el caldero.

Punzón.

Hornillo quemador, vela de hornillo de cualquier color.

Se quema el aceite de menta en el hornillo. Mientras tanto se prende la vela azul, con el nombre de Hermes grabado con el punzón, dentro de un plato que contenga hojas de eucalipto secas. Se espera hasta que se consuman tanto el aceite como la vela. Al finalizar la curación, hacer una ofrenda a Hermes.

 

 

Arquetipos de Jung

 




El gran terapeuta que fue Carl Gustav Jung recién empieza a ver reconocida la enorme importancia de su extensa obra, después de varias décadas de menosprecio académico. Su exploración en las profundidades de la psiquis lo llevó a estudiar exhaustivamente la filosofía, la mitología, la alquimia, las religiones orientales y el misticismo occidental. Se interesó también con igual dedicación en el tarot, el I Ching, la astrología, los Onvis, los mandalas, las culturas de los pueblos primitivos en Africa y América del Norte, las civilizaciones india, china y japonesa... De él pudo haberse dicho «Nada humano me es ajeno».

Revolucionó el paradigma mecanicista de la psicología, recalcando la importancia del inconsciente por sobre la del consciente, lo misterioso en lugar de lo conocido, lo místico en lugar de lo científico, lo creativo en lugar de lo productivo y lo religioso en lugar de lo profano.

Uno de sus conceptos claves es el «inconsciente colectivo», fundamento del inconsciente personal, y que vincula al individuo con el conjunto de la humanidad. Descubrió que en los sueños y los mitos subyacen elementos de este inconsciente colectivo que él denominó «arquetipos». Estos no pueden comprenderse directamente por análisis intelectual, sino sólo mediante los símbolos y el lenguaje de la mitología. El arquetipo es el modelo a partir del cual se configuran las copias: es el patrón subyacente, el punto inicial a partir del cual algo se despliega.

Jung distinguía entre arquetipos e imágenes arquetípicas. Reconoció que lo que llega a nuestra consciencia son siempre las imágenes, o sea las manifestaciones concretas y particulares de los arquetipos las que - según él - «nos impresionan, influyen y fascinan». Sin embargo, los arquetipos mismos carecen de forma y no son visualizables. «El arquetipo, como tal es un factor psicoide que pertenece, por así decir, al extremo invisible y ultravioleta del espectro psíquico.» Agregaba que son vacíos y carentes de forma, sólo podemos sentirlos cuando se llenan de contenido individual.

El interés de Jung por las imágenes arquetípicas refleja más énfasis en la forma del pensamiento inconsciente que en su contenido. Nuestra capacidad para responder a experiencias como criaturas creadoras de imágenes es heredada. Las imágenes arquetípicas no son restos de un pensamiento arcáico sino parte de un sistema viviente de interacciones entre la mente humana y el mundo exterior. Las mismas imágenes arquetípicas que aparecen en los sueños dieron origen a las remotas mitologías y religiones que han habido en la historia de la humanidad. Para Jung, esta capacidad de crear imágenes, y no la razón, es la verdadera función que nos hace humanos. Atender a estas imágenes - que no son ideas traducidas, sino el lenguaje natural del alma - nos ayuda a liberarnos de la opresión de las maneras de pensar verbal y racional que han limitado nuestra creatividad.

El pensamiento simbólico es asociativo, analógico, cargado de afecto, animista, antropomórfico. Puede parecer más pasivo que el pensamiento organizativo y conceptual pues, a diferencia de los pensamientos, sentimos las imágenes como algo que recibimos más que algo fabricado por nosotros (la inspiración del artista). Nuestra vinculación con las imágenes arquetípicas puede comprometernos con la visión de un mundo interior, que puede salvarnos de la trampa de la separatividad entre sujeto y objeto.

Las imágenes arquetípicas son percibidas como independientes de nuestra experiencia personal, nos resultan inexplicables a partir de nuestro conocimiento consciente. Nos sentimos en contacto con algo desconocido hasta ese momento, y generalmente nos asombra descubrir similitudes entre las imágenes y temas de nuestros sueños con los que aparecen en mitos y leyendas de los que no teníamos un conocimiento previo. El impacto que nos produce constatar estas semejanzas es muy poderoso.

Jung siempre hizo notar que las imágenes arquetípicas están tan conectadas con el pasado como con el futuro. Por eso son transformadoras. Decía: «El Yo no sólo contiene el depósito y la totalidad de toda la vida pasada, sino que también es un punto de arranque, el suelo fértil a partir del cual brotará toda vida futura. 
La premonición del futuro está tan claramente impresa en nuestros pensamientos más íntimos como lo está el aspecto histórico». Estas imágenes se nos presentan como líneas indicadoras que nos muestran el camino, sin obligarnos a seguirlo. «La vida no sigue líneas rectas, ni líneas cuyo curso pueda verse con gran antelación».

El modo que tenía Jung de trabajar con imágenes arquetípicas no era la interpretación o traducción al lenguaje conceptual, o la reducción a una imagen más general o abstracta, sino lo que él llamaba «amplificación»: conectar la imagen al mayor número posible de imágenes asociadas, manteniendo así fluyente el proceso imaginativo. Se trataba de comunicarse con la multiplicidad, la fecundidad, la interconexión vital entre ellas, no analizar la dependencia que pudieran tener con un origen común. Amplificar significa ir mucho más lejos de la estrecha identidad personal y «recordarnos con una imaginación más amplia» que nos llevaría al ámbito transpersonal.

Jung también trascendió las limitaciones de la ciencia mecanicista describiendo una forma de conexión no causal de acontecimientos a la que llamó «sincronicidad» y que está en relación con ciertos descubrimientos de la física moderna. Se dice que el propio Einstein le alentó a desarrollar este concepto y el físico Pauli colaboró con Jung en escribir un libro sobre ese tema.

Para Jung, la mente es como un sistema autoorganizado, regido por una fuerza creativa y cósmica y que tiende a desarrollarse hacia una integración cada vez mayor. El papel del terapeuta es apoyar este proceso de integración que une nuestros aspectos tanto conscientes como inconscientes. El decía: «El terapeuta debe ser como un médico partero, que ayuda a dar a luz lo que el paciente tiene en su interior».

Le interesaba sobremanera la colaboración entre el Oriente y el Occidente en relación a los caminos de crecimiento personal ofrecido por ambos. Es sorprendente la capacidad perceptiva demostrada por Jung en sus comentarios sobre el budismo tibetano, la India y el yoga, el taoísmo y la meditación zen. No sólo era capaz de comprender lo que para la mayoría de la gente occidental de su época eran sólo experiencias extrañas, sino que consigue relacionarlas con perspectivas occidentales de naturaleza semejante. Resulta difícil valorar en su totalidad estos comentarios que aparecen generalmente en prefacios a libros de alumnos y amigos suyos. Realmente, desempeñó un papel significativo en la introducción de las religiones orientales en el público occidental. Su influencia, ciertamente, ha ayudado a que en Occidente se aprecien la religión y el pensamiento oriental. Eso no impidió que él - con extraordinario buen juicio - nos previniera contra la adopción indiscriminada de religiones extranjeras acompañada del abandono de los fundamentos occidentales.

«Quiero hacer una advertencia muy especial contra el intento de imitar las prácticas y sentimientos orientales. Nada bueno surgirá de ello, a no ser una anulación artificial de nuestra inteligencia occidental. No pueden ni deben abandonar su comprensión occidental: más bien deberían acudir a ellas (estas prácticas) sin imitaciones ni sentimentalismos, para comprender en la medida que es posible a la mente occidental».

Una gran mayoría de los jóvenes occidentales que se fascinaron con las disciplinas orientales, al empezar
a someterse a ellas, se desalentaron al darse cuenta de todo el esfuerzo y la devoción que se necesitaba durante un largo período de tiempo en el que no se producían los resultados que ellos esperaban. Otros se rapaban la cabeza o usaban extrañas coletas, además de estrafalarias vestiduras, sin que dieran muestras de algún apreciable progreso en su crecimiento personal. Por otra parte, ha habido cierto número de gente que sí ha sido capaz de sumergirse en técnicas y puntos de vista orientales, no sólo sin ningún riesgo para su salud psíquica, sino con una expansión del conocimiento de sí que no habría sido posible adquirir de otra manera.

Estas excepciones positivas no contradicen las advertencias de Jung. El no se equivocaba al señalar que
la asimilación de un punto de vista extranjero, con la consiguiente pérdida de las raíces propias, no es una propuesta demasiado atractiva. Lo ideal es - además de mantenerse en lo propio y aplicar la crítica y actitudes peculiares del occidental a nuestra interioridad - tener en consideración, y procurar comprender, filosofías basadas en concepciones opuestas a las habituales como una manera de alcanzar así una totalidad más integrante. Quienes han leído la autobiografía de Jung recordarán cómo en un sueño descubrió que él era un yogui en profunda meditación, meditando la vida que el soñante vivía.

Este equilibrio entre Oriente y Occidente fue exactamente lo que Jung mantuvo durante su larga vida. En sus escritos mantuvo una actitud científica estricta, pero apreciando y honrando siempre el material psicológico que tenía entre manos. Nunca abandonó la religión de su nacimiento y sus ancestros, por muy amplias que fueran sus apreciaciones sobre las religiones orientales, las que se contraponían con la fe aceptada por la sociedad de su época. Era un ser ecuménico en el sentido más profundo de la palabra. Sus conexiones psicológicas eran múltiples. En algunos de sus sueños aparecían experiencias del politeísmo griego, del judaísmo y del cristianismo. En otros, había temas hindúes, budistas, alquímicos o gnósticos. Jung fue quizás el primer hombre moderno que «habiendo perdido su alma», la encontró en su experiencia individual, pero conservando sus lazos con las religiones del pasado. El explicaba la etimología de «religio» como «observación cuidadosa de lo numinoso», pero su actitud vital se conectaba más con el otro posible origen de la palabra, que significa «enlazando hacia atrás». Jung se comunicaba plenamente con el pasado, en forma histórica y psicológica, con gran respeto.